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domingo, 20 de diciembre de 2015

20 de diciembre: Beato Miguel Piaszczynski

presbítero y mártir
n.: 1885 - †: 1940 - país: Alemania
canonización: B: Juan Pablo II 13 jun 1999
hagiografía: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003

En el campo de concentración de Sachsenhuse, en Alemania, beato Miguel Piaszczynski, presbítero y mártir, que, polaco de orígen, fue encarcelado en el extranjero a causa de la fe y, soportados los tormentos, pasó a la gloria celeste.

Este sacerdote polaco había nacido en Lomza el 1 de noviembre de 1885. Estudió en Sejny y Petersburgo y se ordenó sacerdote el 13 de junio de 1911. Prosiguió sus estudios en Friburgo (Suiza) y se doctoró en Filosofía. Ejerció el cargo de capellán de los mineros polacos en Francia y luego, al volver a su diócesis, se le encargó de la dirección del Instituto Piotr Skarga. En 1925 se produjo la reorganización de la diócesis de Sejny y se le dio como capital la ciudad de Lomaza. Tuvo varios cargos en el seminario diocesano y fue canónigo de la catedral. Luego, empezada ya la guerra, estuvo como director del Instituto de San Casimiro, de Sejny. Allí fue arrestado el 7 de abril de 1940, y enviado al campo de concentración de Dzialdowo; de él pasó al de Sachsenhausen, donde tuvo lugar su muerte, el 20 de diciembre de 1940, de hambre y miseria. Fue beatificado el 13 de junio de 1999.

(fuente: www.eltestigofiel.org)

otros santos 20 de diciembre:

- Santo Domingo de Silos
- Beata Josafata Hordashevska

sábado, 19 de diciembre de 2015

19 de diciembre: San Bernardo de Taramo

Etimológicamente significa “fuerte como el oso”. Viene de la lengua alemana.

Hijo de condes poderosos en tierras y buenos en santidad, tuvo una hermana, santa Paloma y un hermano llamado Rinaldo.

Cerca del castillo de los padres había una abadía benedictina. Y fue en ella en donde le vino la vocación a Berardo.

Una vez que se ordenó de sacerdote, soñaba aún más por lograr la perfección.

Por eso le pidió a sus superiores que lo enviaran al monasterio de san Juan. En él, parece ser, había un mayor recogimiento.

Al final del 1115, murió el obispo de la diócesis. Todo el mundo pensó que el digno sucesor era Bernardo.

Y, desde luego, no se equivocaron lo más mínimo.

Como obispo se caracterizó por su celo pastoral, su amor a la reforma, un príncipe feudal honrado y prudente – cosa difícil en aquella época.

Una vez que hubo desempeñado su trabajo episcopal con suma sencillez, una profunda piedad religiosa y una caridad desbordada hacia los pobres – la clave evangélica por excelencia para medir el grado de santidad -.

Murió en el año 1123 tal día como hoy.

La Iglesia de su diócesis sigue celebrando su fiesta en este día con mucho fervor.

Se conservan dos relicarios, su cabeza y un brazo, con el que bendecía a los fieles desde la escalera de la catedral. Hoy hace el obispo exactamente igual.

¡Felicidades a quien lleve este nombre!

“La prueba del buen predicador es que salga de su púlpito no diciendo “qué hermoso sermón”, sino “voy a hacer algo” ( San Francisco de Sales).

(fuente: catholic.net)

otros santos 19 de diciembre:

- Beato Urbano V
- San Darío 

viernes, 18 de diciembre de 2015

18 de diciembre: San Miguel Syncelle

Monje

Etimológicamente Miguel significa “ ¿quién como Dios?”.Viene de la lengua hebrea.

Era originario de Jerusalén.

Hizo sus estudios superiores, pero a los 25 años, se fue a un monasterio, al de san Sabas.

En él puso de manifiesto su gran caridad que le animaba por todos los costados de su vida a ser un monje ejemplar.

Su defensa de la caridad, de la verdad y de la penitencia lo convirtieron en una persona digna de atención para todo el que lo observaba noche y día.

Cundo se enteró el patriarca, lo llamó a su lado ara hacerlo su secretario.

Como consecuencia del proselitismo reinante entre os monjes que habían llegado de Jerusalén,, le enviaron a Roma con el fin de que mantuviera la unidad de la fe común tanto a Oriente como a Occidente, amenazada por el excesivo número de monjes latinos.

Se volvió a Constantinopla, pero esta vez fue arrestado por el emperador.

Era el emperador iconoclasta León I, el Armenio.

Lo tuvo encerrado durante siete años en un calabozo sin luz, con los pies atados. Fue liberado a la muerte del emperador. Cuando se sintió libre, se fue a su monasterio de Chora (actualmente Kahrié-Djami), en donde terminó sus días en el año 846.

¡Felicidades a quien lleve este nombre!

(fuente: catholic.net)

otros santos 18 de diciembre:

- Beata Julia Nemesia Valle
- San Modesto

jueves, 17 de diciembre de 2015

17 de diciembre: Santa Yolanda


Etimológicamente significa “de color violáceo”. Viene de la lengua griega y latina.

Hoy es uno de los nombres que más se ponen a las chicas. Quizá porque ha salido en alguna serie televisiva o en varias películas. Sí, porque en nuestros días se pone el nombre, en parte por el de los padres o abuelos, en parte por los nombres de la serie y, finalmente, por el santo del día.

Pero, por supuesto, los padres no tienen ni idea de quién fue esta joven francesa santa.

Pues resulta que era hija de Margarita de Courtenay. Nunca quiso aceptar el rango social al que pertenecía por nacimiento o por herencia. Era una chica coherente con sus principios cristianos vividos y asimilados al cien por cien.

Cosa nada fácil cuando lo que prima es el confort, el lujo y la “pasta”.

A raíz de que hizo un viaje a Luxemburgo, le entraron ganas de entrar en un monasterio regentado por las monjas dominicas.

Lo hizo, sin embargo, en contra de los deseos y de las ilusiones que su madre había puesto en ella para su futuro.

Todo el afán de su madre era sacarla o arrancarla de la iglesia para que viviera las fiestas mundanas que, aunque estén bien, no le llenaban sus anhelos de perfección.

Un día se cansó de su madre y se escapó de casa para encerrarse en una cueva para que nadie la viera.

Estando sola, pensó cómo se encontraría su madre y su mundo social de relaciones humanas.

La madre, que estuvo a la búsqueda de su hija, al encontrarla, le rogó que volviese a casa, aunque mantuviera su decisión de hacerse monja.

Su madre, al darse cuenta de la voluntad de su hija, aceptó que se fuera al monasterio de Marienthal. Pronto, debido a sus cualidades, la eligieron superiora. Durante 25 años fue modelo para toda la comunidad. Murió en el año 1283.

¡Felicidades a las Yolandas!

(fuente: catholic.net)

otros santos 17 de diciembre:

- San José Manyanet y Vives
- San Lázaro

miércoles, 16 de diciembre de 2015

16 de diciembre: Beato Honorato de Biala

Wenceslao Kozminski nació el 16 de octubre de 1829, hijo de Esteban y Alejandra Kahl, en Biala Podlaska, en Polonia. De su familia, ferviente en la fe, recibió una sólida educación católica que acrecentó poco a poco durante el curso de los estudios que culminaron con la láurea en arquitectura.

Superada una crisis de fe que lo llevó al ateísmo, se fue madurando en él, gradual pero decididamente, la vocación sacerdotal que lo indujo a dejar la casa paterna para entrar en el noviciado de los Capuchinos, en Lubartow. Después de haber profundizado en Lublin el estudio de la filosofía y de la teología se trasladó a Varsovia, donde el 27 de diciembre de 1855 fue ordenado sacerdote con el nombre de padre Honorato de Biala.

En Varsovia inició de inmediato el ministerio de la predicación y el de la dirección espiritual, tuvo diversos cargos dentro de la Orden y al mismo tiempo se hizo presente en las escuelas, en los colegios, en los pensionados femeninos para las lecciones de religión. En especial se hizo cargo de la Asociación del santo Rosario y de la Tercera Orden Franciscana. Pero el principal carisma de Honorato se ve sobre todo en la fundación de asociaciones y congregaciones religiosas; de 1874 a 1896 fueron más de veinte las congregaciones fundadas por él.

Al mismo tiempo, en calidad de comisario general de la Provincia capuchina, desarrolló una intensa actividad ministerial a menudo contraviniendo las leyes zaristas de persecución contra numerosos conventos. Aún hoy es impresionante la enorme cantidad de trabajo apostólico realizado por Honorato, a pesar de las restricciones impuestas por el régimen. Valiéndose del confesionario y la correspondencia, fundó 26 asociaciones religiosas, de las cuales surgieron numerosas Congregaciones. Hoy existen 16, de ellas 3 con hábito religioso y 14 sin él, 2 masculinas y 12 femeninas; puede considerarse precursor de los institutos seculares. De esta manera contribuyó grandemente a la supervivencia de la fe en Polonia. Además de ser renombrado predicador e iluminado director espiritual, fue un escritor fecundísimo para hacer conocer a la gente el amor de Dios, como escribió en su Manual Espiritual.

Fue verdaderamente hijo de San Francisco en la forma de ver y vivir el amor de Dios en Cristo y en el sentir y vivir el ministerio de la Iglesia. En 1906 organizó una peregrinación nacional al santuario mariano de Czestochowa, en la cual participaron más de medio millón de personas.

En 1908, después de la reorganización de sus Congregaciones decidida por la conferencia episcopal, fue removido de la dirección general de las mismas, y él se atuvo dócilmente a los mandatos de las autoridades superiores, reservándose sólo la dirección espiritual, de sacerdote y de confesor.

El 16 de diciembre de 1916, a la venerable edad de 87 años, Honorato Kozminski moría. En el testamento había expresado el deseo de ocultarse «en las Llagas de Jesús», y de «entregar el alma al Creador con la misma disposición con que Él entregó su espíritu en las manos de su Padre».

[Ferrini-Ramírez, Santos franciscanos para cada día. Asís, Ed. Porziuncola, 2000, pp. 408-409]


De la homilía de Juan Pablo II en la misa de beatificación
(16-X-1988)

He aquí a aquel a quien el Señor ha dado su gracia (cf. Sal resp.): religioso entregado con magnanimidad y generosidad a su ideal de hermano menor capuchino. Verdadero hijo espiritual de San Francisco. Sacerdote y apóstol. Asiduo ministro del sacramento del perdón y de la reconciliación, su heroico servicio en el confesonario fue una verdadera dirección espiritual. Tuvo un profundo don de saber descubrir y mostrar los caminos de la vocación divina. Era hombre de continua oración, especialmente de la adoración del Santísimo Sacramento; inmerso en Dios y al mismo tiempo abierto a la realidad terrena. Un testigo ocular dijo de él que «caminaba siempre con Dios».

Vivió, como es sabido, en tiempos difíciles: tiempos difíciles para la patria y para la Iglesia. Polonia había sido dividida. En el llamado Reino de Polonia había sido proclamado, después de la insurrección de enero, el estado de guerra. Se habían suprimido todas las Ordenes religiosas, y habían quedado sólo algunos monasterios, condenados prácticamente a la muerte, porque los noviciados habían sido cerrados. En todos los campos de la vida escolástica gravaba el terror policial. Fue entonces cuando nuestro Beato formuló el principio que se convirtió en la inspiración para su actividad apostólica: «El "estado" de los religiosos y de las religiosas es una institución divina, por tanto no puede desaparecer, porque sin él el Evangelio no se realizaría, por lo cual puede y debe cambiar sólo de forma» (Noticias sobre las nuevas congregaciones religiosas, Kraków 1980, pág. 45).

Buscaba a personalidades eminentes y compartía con ellas su solicitud por la suerte de la patria, de la iglesia y de los institutos religiosos en Polonia.

Cuán elocuente es su confidencia: «Hay que orar fervientemente, el Señor quiere algo de mí... cada vez más a menudo vienen a mí las almas de diversos estados, instrucción, libres y piden que les indique la dirección, desean entrar en un convento, y sobre todo solicitan el permiso de hacer voto de castidad. No hay conventos. ¿Adónde y cómo guiar a estas almas? Ante todo no es lícito mandarlas al extranjero, porque son fruto de esta tierra; aquí deben permanecer, no es lícito privar a esta tierra del fruto maduro y más hermoso que ella ha dado. ¿Qué quedará aquí cuando quitemos a las almas santas, llamadas? Dios quiere algo, Él proveerá... Rogad también vosotros para que obtengamos la luz de Dios, para que Dios revele lo que quiere que hagamos por estas almas» (J. Chudzynska, Diario, págs. 10-11).

Así pensó y actuó el Beato Honorato, a quien el Señor dio su gracia y a quien impulsaba una fuerza interior. Indicaba el camino hacia la perfección que nacía de la lectura del Evangelio y de la contemplación. Animaba a permanecer en su ambiente y a imitar la vida de Jesús y María en Nazaret, a practicar los consejos evangélicos ocultamente, sin signos externos. Fue un innovador en la vida monástica y fundador de una nueva forma semejante a los actuales institutos seculares. Mediante sus hijas e hijos espirituales trataba de regenerar en la sociedad el espíritu de celo de los primeros cristianos, y llegaba a través de ellos a todos los ambientes. Todavía hoy 17 congregaciones, procedentes del círculo de su espiritualidad, trabajan en 19 países de cuatro continentes. «El que quiera ser grande -dice Cristo-, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos» (Mc 10,43-44).

El Beato Honorato decía: «Quotidie a Christo exeo, ad Christum eo et ad Christum redeo» (Cada día vengo de Cristo, voy a Cristo y regreso a Cristo).

Se abandonó a Cristo, Sabiduría encarnada, como su esclavo, según las directrices de San Luis María Grignon de Montfort. Repetía a menudo «totus tuus». Solicitaba que María fuese para él «protectora, mediadora, auxiliadora, maestra de sus predicaciones, consejera para las confesiones, garante de la castidad, consoladora, reparadora.

El sacerdote Honorato fue probado con sus sufrimientos físicos y espirituales. «Mas plugo a Yahveh quebrantarle con dolencias» (Is 53,10).

Cuando recibió la decisión de la Iglesia que le privaba de la dirección de las congregaciones y cambiaba el carácter de las mismas, escribió: «El mismo Vicario de Cristo nos ha revelado la voluntad de Dios y ejecuto esta orden con la fe más grande... Recordad, venerables hermanos y hermanas, que a vosotros se presenta la ocasión de demostrar la obediencia heroica a la Santa Iglesia» (Padre Honorato, cartas circulares a las congregaciones).

Y he aquí que, después de su íntimo tormento, vio la luz y se sació de su conocimiento, como dice el profeta Isaías (cf. Is 53,11). Hoy recibe la gloria de los altares en la Iglesia. Nos muestra cómo leer "los signos de los tiempos". Cómo perseverar, según el querer de Dios, y actuar en los tiempos difíciles. Enseña cómo resolver, de acuerdo con el espíritu del Evangelio, los problemas difíciles, y cómo remediar las necesidades humanas en el umbral del tercer milenio desde que «el Hijo del hombre... no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos» (Mc 10,45).

[L'Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, del 23-X-88]

(fuente: www.franciscanos.org)

otros santos 16 de diciembre:

- Santa Albina
- Santa Adelaida de Italia

martes, 15 de diciembre de 2015

15 de diciembre: Beato Carlos Steeb

Carlos Steeb nace el 18 de diciembre de 1773 en Wurttemberg, Alemania. Pertenece a una familia de clase distinguida y fe luterana.

A los 15 años viaja a París para estudiar, pero a raíz de la revolución de 1789 deja Francia y luego llega a Verona (1792).

Comienza para él "la vida nueva". Se encuentra en un ambiente de católicos, conoce al Padre Leonardi que lo introduce en su labor con los pobres, los abandonados y los sin trabajo.

El joven Carlos va acercándose a la iglesia católica, fascinado por el esplendor de la Verdad. A los 19 años, pese a sentir nostalgia por su familia y saber que sus padres no lo aceptarán, decide confiarse a la Virgen María y expresa su determinación de ser católico, con un acto de entrega total, a Ella, la Madre de la Misericordia. Es así que a los 23 años es consagrado sacerdote por el obispo de Verona.

Por esos años, los tiempos son muy tristes: los ejércitos y las guerras dejan por toda Europa enfermos, heridos, muertos, pobres, y desamparados. Muchos de ellos vienen amontonados desorganizadamente al Lazareto, en Verona, donde el Padre Carlos encuentra al Cristo hombre, en el hombre sufriente.

Durante 18 años el Sacerdote, con entrañas de misericordia, se dedica a ellos conjugando el verbo "inclinarse", traduciendo la actitud maternal del cariño. Pero llega también a él la enfermedad que será su cruz física, para toda la vida.

En Europa, luego de la revolución llega la restauración, que trastoca nuevamente el orden establecido y conlleva angustia y dolor.

El Padre Carlos es buscado como confesor, padre bueno, y guía espiritual.

Por sus capacidades educativas junto al conocimiento del alemán y francés, el Sacerdote Steeb llega a ser profesor en el real colegio femenino y en el seminario de la ciudad de Verona. Se brinda con dedicación y sabiduría a los jóvenes ayudándolos en la búsqueda de sus valores, potencialidades y vocación personal.

Durante años viene delineando su proyecto, su ideal: encontrar corazones de Madres espirituales, consagradas a la caridad, y halla en Luisa Poloni, su hija espiritual, la concreción del sueño. Observa en ella un espíritu de sacrificio, de servicio, de capacidad organizativa frente a las situaciones adversas. Y luego de unos años de servicio gratuito, Luisa comienza a trabajar en el asilo de la ciudad, como enfermera y hermana, llevando el aliento de la fe a todas las personas.

Hacia 1835, ya muy cansado y enfermo, el Padre Carlos propone a Luisa generar un Instituto de las Hermanas de la Misericordia.

En el año 1848, Luisa Poloni emite los votos religiosos asumiendo el nombre de Sor Vicenta María. Con ella se consagran otras doce hermanas. Muchas otras jóvenes, en el tiempo, se unirán a las primeras para experimentar y vivir la Misericordia. Juntas ejercitarán las virtudes de la humildad, simplicidad y caridad que caracterizan el espíritu de las religiosas de esta familia.

En el mismo año, en Verona, explotan el cólera, la viruela y otras epidemias. La Madre Vicenta y sus hermanas "ofrecen" su vida en el cuidado de los contagiosos. Su carisma es amar con ternura de madres a tantos desdichados, hasta dar por ellos la vida: las hermanas se sienten amados por Dios y el Espíritu Santo las lleva a hacer experimentar a los hombres este mismo amor de Dios.

La Madre Vicenta cuida también de niñas y adolescentes brindando instrucción y formando corazones abiertos al bien y a la fe.

En el mismo período la Madre Vicenta enferma. El 11 de noviembre de 1855 muere, y es al Padre Steeb a quien toca abrir las puertas del cielo a su hija espiritual.

El fundador sigue sosteniendo la formación de las hermanas en el carisma de la caridad y del servicio, y ellas permanecen junto a él, testimoniando el amor por Dios y los hermanos.

El 15 de diciembre de 1856, a los 83 años, Dios se inclina sobre él y lo leva a su casa para siempre...

La iglesia reconoció las virtudes heroicas ejercidas durante su larga vida, y proclamó Beato al Padre Steeb, el 6 de julio de 1975 en Roma. Todas sus hijas sienten que su fundador, el Beato Padre Carlos Steeb, con su espíritu sigue forjando la identidad del instituto: "SERVIR AL HOMBRE EN HUMILDAD-SIMPLICIDAD-CARIDAD POR EL SOLO AMOR A DIOS".

También de la Madre Vicenta María Poloni han sido reconocidas las virtudes heroicas por la Comisión del Vaticano, el 28 de abril de 2006. Por ello la Iglesia la define con el título de Sierva de Dios. Esperemos que pronto sea declarada Beata de la Iglesia Católica.

(fuente: carlossteeb.edu.ar)

otros santos 15 de diciembre:

- Santa María de la Rosa
- Santa Virginia Centurione Bracelli

lunes, 14 de diciembre de 2015

14 de diciembre: Beato Venancio Fortunato de Poitiers

(Venancio Honorio Clemenciano Fortunato)
Obispo y Confesor

Poeta cristiano del siglo VI, nació entre los años 530 y 540 en la Alta Italia, entre Ceneda y Treviso.

Recibió su educación literaria en Rávena, donde primero manifestó su habilidad poética con un poema que celebraba la dedicación de una iglesia a San Andrés por el obispo Vitalis. Parece haber salido de Rávena en 565, cruzó los Alpes y una parte del sur de Alemania y llegó a las riveras del Moselle en el otoño. En sus poemas se puede rastrear las etapas de su viaje, las cuales son: Maguncia, donde celebró la construcción del baptisterio e la iglesia de San Jorge (II, 11 y 12), y en donde alaba al obispo Sidonio (IX, 9); Colonia, donde aceptó la hospitalidad del obispo Carnetino (III,14); Tréveris, donde alaba al obispo Niceto (III, 11) quien había construido un castillo sobre el Moselle; Metz al que describe (III, 13). Luego hizo un viaje por el Moselle del cual da un cómico relato (IV, 8). Pero el principal evento de su viaje a Metz fue su presentación en la corte del rey Sigeberto, a donde llegó el día del matrimonio del rey con Brunilda (566), para cuya ocasión escribió un epitalamio (VI, 1). Poco después Brunilda renunció al arrianismo por el catolicismo y Fortunato ensalzó esta conversión (VI, 1a). Se ganó el favor de los cortesanos debido a sus panegíricos, sobre todo el de Gogo y el Duque Lupo, este último uno de los hombres más notorios de la época, un vestigio real, en medio de un ambiente bárbaro, de cultura y tradiciones romanas.

Fortunato pronto reanudó su viaje. Nuevos poemas pagaron la hospitalidad de los obispos de Verdún (II, 23) y Reims (III, 15); en Soissons veneró la tumba de San Medardo (II, 16), y finalmente llegó a París, donde alabó al clero por su celo al recitar el Oficio Divino (II, 9). Es un documento curioso su descripción del cántico del Oficio acompañado por una orquesta en vísperas de una fiesta. Se relacionó con el Rey Cariberto, a quien comparó con Salomón, Trajano y Fabio, y cuya elocuencia en latín alaba grandemente (VI, 2). De París se marchó a Tours, el cual probablemente fue su destino original, pues mientras estaba en Rávena fue curado milagrosamente de una enfermedad de los ojos por la intercesión de San Martín de Tours. Veneró la tumba del santo y dio gracias al obispo Eufronio (III, 3), a quien luego trató más íntimamente.

De Tours, Fortunato se fue a Poitiers, atraído, sin duda, por el renombre de Santa Radegunda y su monasterio. Esta circunstancia tuvo una influencia decisiva en el resto de su vida. Radegunda, hija del rey de Turingia, había sido tomada prisionera por el rey Clotaire I, hijo de Clodoveo, luego de la derrota de su tío, Hermanfriedo, y la conquista de su país (531). Hermanfriedo había asesinado a su padre. Se convirtió, contra su voluntad, en la esposa de Clotaire. Su hermano había sido asesinado por los francos, y ella buscó refugio con San Medardo, obispo de Vemandois (San Quintín y Soissons), quien la hizo tomar el velo, y se quedó en Poitiers. El monasterio de Poitiers era muy grande y tenía alrededor de 200 religiosas. Al principio vivieron sin una regla definida, pero cerca del año 567 Radegunda aceptó la de San Cesáreo de Arles. En ese tiempo, que fue previo a la muerte de Cariberto (568), ella mandó a consagrar como abadesa a su amada hermana adoptiva Inés. Fue por esta época que Fortunato se hizo amigo de las dos mujeres y fijó su residencia en Poitiers, donde permaneció hasta la muerte de Radegunda, el 13 de agosto de 587, e Inés, sin duda, murió poco después. La cercana amistad floreció entre ellos, y Fortunato llamaba a Radegunda su madre y a Inés su hermana. Era una de esas tiernas y castas amistades entre eclesiásticos y mujeres piadosas; similar, por ejemplo, a las relaciones entre San Jerónimo y las damas romanas, delicadas amistades reforzadas por una piedad sólida, confirmada en paz por el amor mutuo de Dios, y que no excluyen el encantador juego de niños que a menudo hace la amistad femenina. Esta coyuntura resultó en un constante intercambio de cartas en las cuales el arte y la gracia de Fortunato encontraron su expresión natural.

Era un sibarita, y del convento le enviaban leche, huevos, platillos delicados y carnes sabrosas en el arreglo artístico en que los cocineros de la antigüedad ejercían su ingenuidad. Él no se dejaba eclipsar y a su vez enviaba a sus amigos flores, en otras nueces en una canasta tejida por sus propias manos. Los pequeños poemas que los acompañaban no aparecen en las obras publicadas por Fortunato mismo; es probable que muchos de ellos se perdieran, sin habérsele dado ninguna importancia. Las circunstancias le proveyeron con asuntos más graves que necesitaban la producción de obras serias. Alrededor del año 568 Radegunda recibió del emperador Justino una partícula de la Auténtica Cruz, a la cual el monasterio se había dedicado, y se le encargó a Fortunato dar las gracias al emperador y emperatriz por su regalo. Este evento religioso le llevó a escribir una serie de poemas (II, 1-6); dos, la "Vexilla Regis Prodeunt" y el "Pange Lingua Gloriosi" (II, 6, 2), que han sido adoptados por la Iglesia. El vigoroso movimiento de estos poemas muestra que Fortunato no carecía de fuerza y seriedad. Dos de esta serie son poemas “figurados”, es decir, las letras de cada verso, organizadas con la debida regularidad, forman diseños artísticos. Fue una de las menos felices invenciones de este período de decadencia literaria.

Radegunda se mantenía en constante comunicación con Constantinopla, pues Amalafriedo, un primo que amaba mucho, se había refugiado en Oriente donde se puso al servicio del emperador. A través de Fortunato Radegunda lloró la triste suerte de su país y su familia; esta larga elegía, llena de vida y movimiento, y dirigida a Amalafriedo, es una de las mejores y más famosas obras del poeta (Ap. I). Otra elegía deplora la muerte prematura de Amalafriedo (ap. 3). La muerte de Galeswinta fue también ocasión para una de estas elegías en las que Fortunato se muestra a la vez profundo y natural. Esta princesa, hermana de Brunilda, estaba casada con Chilperico, y recientemente había sido asesinada por orden de su marido (569 ó 570). Poco antes de esto Fortunato la había visto llegar de España y pasado por Poitiers en una carroza plateada, y fue en esta ocasión que ella se ganó el corazón de Radegunda. En el recuerdo de estas cosas y en la descripción de la madre de la infeliz joven y su desgarradora despedida, logró retratar el verdadero dolor, a pesar de muchos artificios retóricos. Otros poemas escritos en Poitiers tratan sobre asuntos religiosos. Fortunato le explicó a su “hermana” Inés que su amor era completamente fraternal (XI, 6), y le dedicó 400 líneas a alabar la virginidad (VIII, 3). Al abundar en los sentimientos cristianos, desarrolló en un estilo singularmente realista los inconvenientes del matrimonio, especialmente el sufrimiento fisiológico que le impone a la mujer. Quizás es un tema académico.

También tomó parte en la vida eclesiástica, asistía a sínodos, era invitado a la consagración de las iglesias, todas cuyas ocasiones eran pretextos para hacer versos. Se relacionó especialmente con San Gregorio de Tours, quien le motivo a hacer y publicar una colección de sus versos, con Leoncio de Bordeaux, quien le envió muchas invitaciones, y con Félix de Nantes, a quien él alabó, especialmente por rectificar una corriente de agua (III, 10). Fortunato era ahora un hombre famoso y muy solicitado como invitado. Al sentirse más libre por la muerte de sus amigas, visitó la corte de Austrasia, donde fue recibido con la más alta consideración que en una ocasión anterior que había llegado de Italia pobre y desconocido. A este período corresponde su relato sobre un viaje por el Moselle, el cual está lleno de graciosos detalles (X, 10). Celebra la terminación de la basílica de Tours en 590 (X, 6), y en 591 la consagración de Platón, el nuevo obispo de Poitiers, un archidiácono de Gregorio (X, 14). Su predecesor, Maroveo, cuyo nombre bárbaro indica que era una persona inculta, había sido completamente ignorado por el romano Fortunato y sus refinados amigos. Esta fecha es la última conocida, pero poco tiempo antes de fines del siglo VI, él sucedió a Platón en la sede de Poitiers. En la lista episcopal de esa ciudad, sigue a Platón y puede haberse consagrado obispo alrededor del año 600. Ya él había muerto cuando, poco después de este tiempo, Baudonivia, una monja del monasterio de la Santa Cruz añadió un segundo libro a la Vida de Venancio escrita por Radegunda.

Los poemas de Fortunato constan de once libros. Las investigaciones de Wilhelm Meyer han establecido el hecho de que Fortunato mismo publicó sucesivamente los Libros I - VIII, alrededor de 576; el Libro IX en 584 ó 585; el Libro X después de 591. El Libro XI parece ser una colección póstuma. Afortunadamente, un manuscrito en París ha conservado algunos poemas no incluidos en los manuscritos del Libro XI. Estos poemas forman un apéndice en la edición de Leo. Aparte de estos poemas ocasionales, Fortunato escribió entre 573 y 577 un poema en cuatro libros sobre San Martín. Siguió exactamente el relato de Sulpicio Severo, pero lo abrevió a tal extremo hasta hacer su obra obscura a no ser por la ayuda de Sulpicio Severo. Escribió en prosa rítmica las vidas de muchos santos, San Albin, obispo de Angers, San Hilario y Pascencio, obispos de Poitiers, San Marcelo de París, San Germán de París (m. 576), su amiga Radegunda, San Paterno, obispo de Avranches, y San Medardo.

El mérito poético de Fortunato no debe ser sobreestimado. Como muchos poetas de este período de extrema decadencia, él se deleita en la descripción, pero es incapaz de sostenerla; si la pieza es demasiado extensa su estilo decae en manierismos. Su vocabulario es variado pero afectado, y mientras que su lenguaje es lo suficientemente exacto, está desfigurado con una obscuridad deliberada. Estos defectos lo harían intolerable si no hubiese escrito en verso; la tradición poética, como bien dice Boissier, le impuso cierta sobriedad. Los prefacios en prosa que añadió a sus obras exhiben un dominio bombástico del latín apenas inferior al “Hisperica famina”. Su versificación es monótona, y son frecuentes las faltas en prosodia. Con su predilección por el dístico proveyó el modelo para la mayoría de la poesía carlovingia. Fortunato, como un verdadero romano, expresa con delicada sinceridad los sentimientos de intimidad y ternura, especialmente de duelo y ansiedad. Interpreta exitosamente las emociones despertadas por los sucesos trágicos de la vida bárbara circundante, particularmente en los corazones de las mujeres, muy a menudo en esos tiempos víctimas de pasiones brutales. De este modo, y por sus alusiones a eventos y personas contemporáneos, y sus descripciones de iglesias y obras de arte, él es el pintor de la sociedad merovingia. Toda su obra es un documento histórico.

Se ha elogiado a Fortunato por abstenerse del uso de la alegoría mitológica, a pesar del hecho de que su epitalamio por Sigeberto es un diálogo entre Venus y Amor. Ocasionalmente uno se halla en sus obras los temas académicos tradicionales, pero en general se abstiene de estos ornamentos literarios menos por desdén que por necesidad. Todo escritor de verso ocasional es forzosamente un realista, por ejemplo, Stacio en el “Silvæ”, Marcial en sus epigramas. En su descripción de la sociedad bárbara de Galia, Fortunato exhibe el modo en que el pensamiento y vida cristianos contemporáneos permearon en su rudo e inculto ambiente. Dejando a un lado a los obispos, todos ellos galo-romanos, son las mujeres de la época, debido a su intuición natural y refinamiento mental, quienes son más sensibles a esta cultura cristiana. Son las primeras en apreciar la delicadeza de sentimiento y el encanto del lenguaje, incluso novedades refinadas de cocina, aquel arte de civilizaciones avanzadas y gentes en cuyas manos el tiempo cuelga pesadamente. Desde este punto de vista se puede decir que la amistad de Fortunato con Radegunda e Inés refleja con gran exactitud la vida de la Galia del siglo VI.

La mejor edición de Fortunato es la de F. Leo y B. Krusch; el primero editó los poemas y el segundo, los escritos en prosa en "Mon. Germ. Hist.: Acut." (Berlín, 1881-85), IV.
Bibliografía: Hamelin, De vitâ et operibus V. Fortunati (Rennes, 1873); Meyer, Der Gelegenheitdichter V. Fortunatus (Berlín, 1901); Leo, Venantius Fortunatus in Deutsche Rundschau (1882);, XXXII, 414-26; Bardenhewer, Patrología, tr. Shahan (Friburgo im B., San Luis, 1908), 647-50.
Fuente: Lejay, Paul. "Fortunatus." The Catholic Encyclopedia. Vol. 6. New York: Robert Appleton Company, 1909. .
Traducido por L H M.

(fuente: ec.aciprensa.com)

otros santos 14 de diciembre:

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San Juan de la Cruz
- San Nimatullah Kassab Al-Hardini
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