Buscar este blog

jueves, 7 de enero de 2016

07 de enero: San Canuto Lavard

Mártir

Martirologio Romano: En los bosques cercanos a Ringsted, en Dinamarca, san Canuto, apellidado Lavard, mártir, quien, hecho duque de Schleswig, ejerció el poder de modo justo y prudente, y favoreció la piedad de su pueblo. Murió asesinado por enemigos que rechazaban su autoridad (1131).

Fecha de canonización: En 1169 por el Papa Alejandro III.

Canuto Lavard (12 de marzo de 1096 - Ringsted, Dinamarca, 7 de enero de 1131). Príncipe danés, duque de Jutlandia Meridional de 1115 a 1131, y rey de los Obodritas de 1129 a 1131.

Canuto Lavard era hijo del rey Erik I de Dinamarca y de la reina Bodil Thrugosdatter. En 1115, su tío, el sucesor de su padre, el rey Nicolás I de Dinamarca, le concedió el título de duque de Jutlandia Meridional.

Enrique, el príncipe cristiano de los obodritas, pueblo wendo de Vagrie, cercano a su ducado, que había sido anexionado a Dinamarca, murió en 1129 y la familia real fue asesinada. Canuto Lavard se hizo nombrar rey por el emperador germánico, con el objetivo de terminar la evangelización de los primeros paganos de esta región de la costa báltica.

Su primo, Magnus Nilsson, hijo de Nicolás I de Dinamarca, fue nombrado rey de Suecia, como sucesor del rey Inge I de Suecia.

Ambos primos, eventuales pretendientes al reino de Dinamarca, contaban, por tanto, con un título real y la animosidad entre ellos fue creciendo hasta que Magnus Nilsson mató a Canuto Lavard en Haraldsted, cerca de Ringsted, en Selandia, el 7 de enero de 1131. Desde el momento de su muerte, el joven príncipe Canuto fue objeto de devoción. Su asesinato desató una guerra civil en Dinamarca.

Canuto Lavard fue declarado Santo por el Papa Alejandro III el 25 de junio de 1170, durante el reinado de su hijo Valdemar I de Dinamarca.

Su festividad, el Knutsdagen (Día de Canuto) se celebró originalmente el día de su muerte, 7 de enero, pero posteriormente fue cambiada al 13 de enero, como permanece en la actualidad.

Se casó, en 1116 con Ingeborg de Kiev, hija del príncipe Mstislav I de Kiev. De esta unión nacieron:

ºMargarita, casada con Stig Tokesen Hvide, muerto en 1151
ºCristina, nacida en 1118, casada con el rey Magnus IV de Noruega, fue repudiada.
ºCatalina, casada en 1159 con Pribislav, príncipe de los Wendes
ºValdemar I de Dinamarca, hijo póstumo, nació el 14 de enero de 1131

(fuente: catholic.net)

otros santos 07 deenero:

- San Raimundo de Peñafort
- Beata Lindalva Justo de Oliveira

miércoles, 6 de enero de 2016

06 de enero: Santa Rafaela María

“Dentro de Dios hemos de estar y de Él recibirlo todo”.

Palabras de Rafaela María que bien pueden sintetizar lo que fue toda su vida.

Rafaela María Porras Ayllón nace el día 1 de marzo de 1850 en Pedro Abad, un pequeño pueblo de Córdoba (España), en el seno de una familia acomodada de aquella época. Crece en un hogar donde -como en tantos otros- la fiesta, el bullicio, la alegría, las sonrisas conviven con la entereza, la serenidad, el dolor, la aceptación de las situaciones difíciles; allí el trabajo, el esfuerzo, la exigencia se entrelazan con el descanso, el sosiego y la ternura…

Cuando muere su madre, ella y su hermana Dolores deciden que el mundo ya no va a girar alrededor de ellas… Ese mundo de pobreza -que las rodea y las necesita- entra de lleno en sus vidas. Corre el año 1874 cuando comienzan su andadura en la vida religiosa llegando a fundar la Congregación de las Esclavas del Sagrado Corazón.

Rafaela María va a vivir mucho en cantidad y calidad. Después de echar raíces profundas, cimientos sólidos… su obra se extenderá en tiempo y espacio con alas fuertes, en suelo firme. Ella se sabe miembro de una familia muy grande, la de todos los hijos de Dios y, durante toda su vida, nada de lo de sus hermanos los hombres le va a parecer ajeno, busca con todas sus fuerzas que todos “lo conozcan y lo amen”.

Muere en Roma en 6 de enero de 1925. Después de recorrer muchos caminos nos deja un paisaje muy variopinto… en momentos lleno de chispas, de color, de viveza… en otros hay dolor, sufrimiento; aparece una monotonía que hay que contemplar para sacarle todo su jugo… De ahí salen estos retazos que nos permiten desear adentrarnos más en lo que fue su vida:

Rafaela María se dejó “atrapar” por el amor de Dios y no pudo hacer otra cosa que responder con todo su amor en cada momento.“Soy toda de Dios. Yo sé por experiencia cuánto me ama y mira por mí. Dejarme en las manos de mi Dios con entera confianza, como una hija en los brazos de su madre. Viéndome pequeña estoy en mi centro porque veo todo lo hace Dios en mí y en mis cosas, que es lo que yo quiero”.

Creyó que la comunión es el verdadero camino hacia el Reino y se hizo, como Jesús, pan y vino hasta dar la vida.

“Mi Señor Jesucristo es quien vive en mí, y así todo mi ser y obrar debe respirar la vida de Cristo que vive en mí… debo trabajar por atraer a todos a que conozcan a Cristo y le sirvan”. Rafaela María mantuvo su mirada en el corazón de Jesús, y Él la hizo mansa y humilde.

“Sólo en Jesús, por Jesús y para Jesús, toda mi vida y todo mi corazón y para siempre”.Contempló el mundo y sintió que todos los hombres y mujeres son hijos de Dios. Y quiso que todos experimentaran en sus vidas el amor de Dios.

(fuente: www.congregacion-aci.org)

otros santos 06 de enero:

- Beata Rita Amada de Jesús (Rita López de Almeida)

martes, 5 de enero de 2016

05 de enero: Beata Marcelina Darowska

Fundadora de la Congregación de las Hermanas de la Inmaculada Concepción de la Virgen María

Martirologio Romano: En Jazlowice, en Ucrania, beata Marcelina Darowska, que, muertos su esposo y su primogénito, se dedicó a Dios y, preocupada por la dignidad de la familia, fundó la Congregación de las Hermanas de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, para la educación de las jóvenes (1911).

Fecha de Beatificación: La beatificó Su Santidad Juan Pablo II el 6 de Octubre de 1996.


María Marcelina de la Inmaculada Concepción


Desde pequeña destacó por su piedad y continua oración, virtudes por las cuales decidió dedicarse a la vida religiosa; sin embargo, en el lecho de muerte de su padre prometió que contraería matrimonio para preservar el linaje; se casó con Karol Darowski, con quien procreó dos hijos.

Enviudó después de tres años de matrimonio, y murieron sus hijos, por lo cual pudo ingresar en un convento.

Viajó a Roma, donde conoció al padre Hieronim Kajsiewicz (quien se convirtió en su director espiritual) y, por medio de él, a Josephine Karska, quien ya tenía la idea de fundar una congregación dedicada a la formación integral de la mujer; éste fue el inicio de la Congregación de las Hermanas de la Inmaculada Concepción de la Bendita Virgen María. Al morir sor Josephine, Marcelina asumió el cargo de superiora.

Trasladó a su país natal la sede de la congregación, y en Jazlowiec, Ucrania —donde radicaría el resto de su vida—, fundo la primera escuela para niñas, a la cual convirtió en un importante centro cultural y espiritual.

Su carisma se basaba en el renacimiento y la consolidación de la familia sobre las bases del amor, el respeto y la oración, y en fincar sólidas bases morales en la sociedad.

Las escuelas que fundó anexas a los monasterios eran gratuitas.

En los cincuenta años que fue abadesa fundó siete conventos, con igual número de escuelas.

Dejó herencia de oración, amor al prójimo, y formación académica y religiosa.

(fuente: catholic.net)

otros santos 05 de enero:

- Santa Genoveva Torres Morales

lunes, 4 de enero de 2016

04 de enero: Beata Ángela de Foligno

(1249-1309)

Ángela vino al mundo a mediados del siglo XIII, probablemente hacia el año 1249. La posteridad quiso inmortalizar con su nombre el de la bella ciudad que la vio nacer y que sesenta años después, en 1309, había de ser también el lugar de su sepultura. Si bien es cierto que los santos, ya en vida, son más moradores del cielo que de la tierra, no pueden, sin embargo, al igual que todos los mortales, sacudir del todo el lastre que los hace hijos de su tiempo y de su ambiente. La época en que vivió la beata Ángela presenta rasgos singulares, ricos en contrastes, como acontece siempre en toda época de transición.

Las grandes ideas características de la Edad Media brillan ya en la mitad del siglo XIII con luces de atardecer. Todos los sucesos de la sociedad de entonces nos hacen pensar en el ocaso, diríamos con Huizinga, en el otoño del medievo. La unidad de la «respublica christiana», que naciera del consorcio del sacerdocio y del imperio, quedaba gravemente lesionada, y prácticamente destruida, con Federico II, en lucha constante con el papado. Al lado del imperio pululaban en Alemania las ciudades libres, y en Italia los comunes, que luchaban unas veces contra la Iglesia en favor del emperador, y otras contra éste aliados con la Iglesia, según fuera su distintivo de gibelinos o güelfos. La fe operante y entusiasta que tantos cruzados empujara hacia el Oriente, languidecía con el postrer suspiro de san Luis; mientras las grandes síntesis escolásticas, expresión a la vez de la unidad y universalidad medievales, estaban perdiendo a sus geniales forjadores Alejandro de Halés, santo Tomás y san Buenaventura. En 1308, un año antes que la beata Ángela, muere Juan Duns Escoto. último gran escolástico. Pero entre las sombras crepusculares del medievo, se dibujan ya las luces del Renacimiento, con distintos cánones y nuevas ideas, que el Dante presiente y saluda en su Vita nuova. El geocentrismo, antropocentrismo e individualismo de la nueva era que nace, suplantan al teocentrismo y universalismo de la Edad Media que fenece. El pujante nacionalismo deshace en jirones la vieja túnica del Imperio. El Petrarca, tenido por muchos como el primer hombre moderno, canta las bellezas de su patria italiana y se inspira en la naturaleza y en el paisaje.

Ángela tuvo que vivir, pues, en una época fronteriza. Y en el drama de su vida, pecadora en un principio, santa después, no es difícil descubrir las huellas del ambiente en que se movió. De elevada posición, poseía riquezas, castillos, joyas y fincas. Se casó en temprana edad, y tuvo varios hijos. Tanto en sus años juveniles, como después en su estado de esposa y de madre, apuró pródiga la copa de los placeres que el mundo le brindaba. Ella misma confesará más tarde una y muchas veces sus graves desvaríos. Sin que nos veamos precisados a creer al pie de la letra la exactitud de estas confesiones, fruto más del arrepentimiento que de la verdad objetiva, no se pueden descartar tampoco los hechos que, por otra parte, están en conformidad con las circunstancias históricas que los rodean. En efecto, la cuna de Ángela fue mecida por aires nada saturados de clericalismo. Foligno, ciudad obstinadamente ligada al emperador, estaba siempre dispuesta a ponerse en pie de guerra contra cualquier pretensión del Papa. Pero la suerte de las armas muchas veces le era adversa, y uno de aquellos años sufrió una aplastante e ignominiosa derrota por parte de las fuerzas pontificias de Asís y de Perusa. ¿Quién duda de que entre la distinguida estirpe de Ángela no se encontrarían entonces rabiosos gibelinos, para quienes los nombres de curas, papas y frailes venían resultando sinónimos de declarados enemigos políticos? Nos dirá Ángela más tarde que en su madre encontraba gran obstáculo para la conversión.

Pero la gracia de Dios iba obrando en lo profundo de su alma. Las circunstancias han cambiado con el tiempo. Es hacia el año 1285. Foligno es ahora una ciudad súbdita del Papa y protegida por él. Ángela anda en sus treinta y cinco. Sus pecados de la juventud comienzan a producirle cierto escozor en la conciencia. Le llega también la prueba. En breve tiempo pierde a su madre, a su marido y a sus hijos. Huérfana de sus seres queridos, comienza a practicar la religión, pero en un principio sin apartarse del todo del pecado. Por eso hace comuniones sacrílegas, por no confesar sinceramente sus pecados. Es la hora de los confusos sentimientos: la lucha entre el espíritu y el cuerpo. Se halla sin luz, como Saulo en el camino de Damasco.

Pero allí cerca estaba Asís. «Oriente diré, que no Asís», cantó el Dante. El ejemplo de Francisco continuaba fascinando a muchas almas desde hacía casi un siglo. Para Ángela constituyó también un faro en esta noche oscura del espíritu. Un día en que se encontraba atormentada por remordimientos de conciencia, pidió a san Francisco que le sacara de aquellas torturas. Poco después entró en la iglesia de San Feliciano, donde predicaba a la sazón un religioso franciscano; se sintió tan conmovida que, al bajar el predicador, se postró ante su confesonario, y, con grande compunción, hizo confesión general de toda su vida, quedando muy consolada.

El fraile se llamaba Arnaldo, cuya vida, al igual que la de nuestra Beata, no ha podido ser hasta ahora suficientemente estudiada, por falta de datos. Parece ser, sin embargo, que pertenecía a la comunidad de Asís, y que en la Orden seguía la corriente de los llamados «Espirituales», grupo que hicieron célebre, entre otros, los nombres de Pedro Juan Olivi, Ángel Clareno, Hubertino de Casale y el mismo Juan de Parma, general que fue de toda la Orden. Lo que sí sabemos ciertamente de fray Arnaldo es que, a partir de la conversión de Ángela, pasó a ser su confesor, su director y su confidente espiritual. Gracias a sus ruegos y a su pluma de amanuense, la posteridad puede saborear la Autobiografía de la beata Ángela, conocida también con el nombre de Memorial de fray Arnaldo, verdadero tesoro de teología espiritual, donde se encierran las inefables experiencias místicas de esta alma, desde su conversión, en 1285, hasta el año 1296, en que se consuman sus admirables ascensiones hasta la contemplación del misterio de la Santísima Trinidad.

Pasman los prodigios que la divina gracia, en tan breve tiempo, ha obrado en esta alma privilegiada. Su trato íntimo con la divinidad, sus éxtasis escalofriantes, los secretos celestiales que en ellos se le confiaban, son más para admirados que para descritos. L. Leclève no duda en afirmar que Ángela de Foligno, por el crecido número de sus visiones, solamente admite parangón con Teresa de Avila; y a ambas llama reinas de la teología mística.

Nuestra pobre fraseología humana resulta inadecuada para captar los misteriosos coloquios entre Ángela y la divinidad. La misma Beata sufría y se lamentaba, porque después de escuchar la lectura de lo que acababa de dictar a fray Arnaldo, le parecía que allí no se contenían más que blasfemias y burlas. Así son de mezquinos nuestros conceptos humanos cuando se los quiere hacer pasar por vehículos de realidades divinas.

Si estas dificultades encuentran los santos para exteriorizar sus propias experiencias, ¿qué pasará cuando los hombres se afanan por querer clasificarlas y analizarlas desde afuera y a distancia? Dejemos a los santos saborear dulcemente las inefables dulzuras nacidas del contacto íntimo con la divinidad. Las flores de la vida mística crecen, como las estrellas alpinas, en las cumbres de las altas montañas, y no a todos es dado llegar a esas alturas para disfrutar de su aroma. Unos habrán de contentarse con acampar muy cerca de la cima; otros, a la mitad; algunos, tal vez los más, apenas si habrán caminado unos pasos hacia la cúspide de la montaña. Pero lo que sí es cierto es que todos deben intentar subir la cuesta de la montaña espiritual; diríase con otras palabras, todos están llamados a ejercitarse en la vida ascética, mediante la posesión de las virtudes cristianas y la práctica de la perfección, rastreando los senderos, a veces tortuosos y empinados, que conducen a las recónditas alturas de la mística. En electo, estas dos vías, ascética y mística, no se desenvuelven a manera de dos paralelas, sino que constituyen, en el pensamiento de la beata Ángela, las dos mitades, inicial y terminal respectivamente, de una misma vida espiritual. Así, pues, si no todos los cristianos podrán tocar con sus manos el término de esa línea ascendente, todos, sin embargo, están obligados a no desistir de lanzarse a la carrera espiritual. «Y que nadie se excuse –les advierte la Beata– con que no tiene ni puede hallar la divina gracia, pues Dios, que es liberalísimo, con mano igualmente pródiga la da a todos cuantos la buscan y desean».

Cosas admirables sobre la perfección ha dejado escritas la beata Ángela. En dieciocho etapas va describiendo, en el primer capítulo de su autobiografía, el laborioso proceso de su conversión, desde que comenzó a sentir la gravedad de sus pecados y el miedo de condenarse hasta el momento en que al oír hablar de Dios se sentía presa de tal estremecimiento de amor, que aun cuando alguien suspendiera sobre su cabeza una espada, no podía evitar los movimientos. A la beata Ángela se le atribuyen, además de la Autobiografía de fray Arnaldo, unas exhortaciones, algunas epístolas y un testamento espiritual, que han merecido a su autora ser considerada por algunos nada menos que como magistra theologorum. Sin ocultar el tono de exageración que el cariño de los discípulos ha puesto en este elogio hacia la madre espiritual, hay que reconocer que los opúsculos de la beata Ángela recogen lo mejor que de teología ascética habían escrito los grandes maestros de la escolástica; y colocada además providencialmente en los umbrales de una época nueva, logra trasvasar a los odres del Renacimiento los vinos añejos de la espiritualidad del siglo XIII. Los aires renacentistas de acercamiento al hombre, a lo individual y concreto, la mueven a abrazar el pensamiento franciscano que coloca a Cristo, Hombre- Dios, por centro de toda la vida espiritual, ejemplar de todas las virtudes y única vía para caminar hacia la perfección. Empapada en el espíritu de san Francisco, a cuya Tercera Orden de Penitencia se incorporó desde los primeros días de su conversión, e inspirada en el pensamiento bonaventuriano, la beata Ángela es la gran mística de la humanidad de Cristo. La imitación de Cristo- Hombre, mediante el ejercicio de las virtudes, es la meta de la ascética, así como la unión con Dios, por medio de Cristo, es la consumación y remate de la mística.

Pero la espiritualidad de nuestra Beata recibe modalidades nuevas, dentro de lo franciscano; pues mientras el cristocentrismo de la escuela franciscana, en general, se orienta hacia la Encarnación, hay que reconocer que para la beata Ángela todo gira en torno a la cruz. La pasión y muerte de Cristo es la demostración más grande de amor que el Hijo de Dios ha podido dar a los hombres. Cristo desde la cruz es el Libro de la Vida, como lo llama ella, en el cual debe leer todo aquel que quiera encontrar a Dios. Era tal la devoción que sentía hacia la cruz que, si le cuadraba contemplar una estampa o un cuadro en que se representaba alguna escena de la pasión, se apoderaba de sus miembros la fiebre y caía enferma. Por eso la compañera procuraba esconderle las representaciones de la pasión, para que no las viese. Sus opúsculos fueron editados varias veces, en siglos pasados, con el título significativo de Theologia Crucis. En la meditación de la pasión era donde conocía con más viveza la gravedad de sus pecados pasados, y los lloraba con mayor dolor. Aquí es donde se decide a tomar resoluciones que dan nuevo rumbo a su vida. «En esta contemplación de la cruz –refiere ella– ardía en tal fuego de amor y de compasión que, estando junto a la cruz, tomé el propósito de despojarme de todas las cosas, y me consagré enteramente a Cristo.» La pobreza, la estricta pobreza de espíritu, era la contraseña que ella exigía para distinguir los verdaderos discípulos de Cristo. Muchos se profesan de palabra seguidores de Cristo; pero en realidad y de hecho abominan de Cristo y de su pobreza. En las páginas de sus opúsculos el amante de la historia podrá descubrir las inquietudes en torno a la pobreza de Cristo que convivieron los espirituales franciscanos y nuestra Beata de Foligno.

Junto a la cruz, la beata Ángela aprendió a ser la gran confidente del Sagrado Corazón de Jesús, muchos siglos antes que santa Margarita María recibiera los divinos mensajes. «Un día en que yo contemplaba un crucifijo, fui de repente penetrada de un amor tan ardiente hacia el Sagrado Corazón de Jesús, que lo sentía en todos mis miembros. Produjo en mí ese sentimiento delicioso el ver que el Salvador abrazaba mi alma con sus dos brazos desclavados de la cruz. Parecióme también en la dulzura indecible de aquel abrazo divino que mi alma entraba en el Corazón de Jesús.» Otras veces se le aparecía el Sagrado Corazón para invitarla a que acercase los labios a su costado y bebiese de la sangre que de él manaba. Abrasada en esta hoguera de amor, nada tiene de extraño que se derritiese en ardientes deseos de padecer martirio por Cristo.

El amor que Cristo nos demostró en la cruz, se perpetúa a través de los siglos de una manera real en el sacramento de nuestros altares. La devoción a la Eucaristía, tan característica de los tiempos modernos, tiene una eminente precursora en la beata Ángela. Fueron muchas las visiones, con que el Señor la recreó en el momento de la consagración, o durante la adoración de la sagrada hostia. Siete consideraciones dedica a la ponderación de los beneficios que en este sacramento se encierran. El cristiano debe acercarse con frecuencia a este sacramento, seguro de que, si medita en el grande amor que en él se contiene, sentirá inmediatamente transformada su alma en ese mismo divino amor. La Beata exhorta, sin embargo, a cada cristiano a que se haga, a modo de preparación, las siguientes consideraciones: ¿A quién se acerca? ¿Quién es el que se acerca? ¿En qué condiciones y por qué motivos se acerca?

Abrazada con Cristo en la Cruz, arrimada a su costado y confortada con el Pan de Vida, la beata Ángela recibió la visita de la hermana muerte. Eran las últimas horas del día 4 de enero de 1309 cuando esta privilegiada mujer, rodeada de un gran coro de hijos espirituales, entregaba plácidamente su alma al Redentor. Su cuerpo fue sepultado en la iglesia del convento franciscano de Foligno. Sobre su sepulcro comenzó Dios a obrar en seguida muchos milagros. El papa Clemente XI aprobó el culto, que se le tributó constante, el día 30 de abril de 1707.

escrito por Isaac Vázquez Janeiro, OFM
Beata Ángela de Foligno, en Año Cristiano, 
T. I, Madrid, Ed. Católica (BAC 182), 1959, 
pp. 27-33.
(fuente: www.franciscanos.org)

otros santos 04 de enero:

- Santa Dafrosa de Roma
.

domingo, 3 de enero de 2016

03 de enero: Beato Elías Chavara

Su vida

Nació el 8.2.1805 en Kainakary, región de Malabar, actual estado de Kerala, en la India. Fue piadoso por temperamento.

El P. Tomás Pañackal, conociendo las extraordinarias cualidades que adornaban al joven Kuriacos lo encaminó al seminario de Pallipuram. En noviembre de 1829 el obispo carmelita Monseñor Stabíllini lo ordenaba sacerdote.

En compañía de otros sacerdotes levantó el monasterio y después de entregarse durante un largo tiempo a la oración, juntamente con otros nueve sacerdotes hacía la profesión religiosa en manos del carmelita Padre Leopoldo Beccaro de San José. Era el día de la Inmaculada, 8.12.1855.

Aceptaron las Consituciones del Carmelo. El cambió su nombre por el de N.P.S. Elías por el gran afecto que sentía hacia el Santo Profeta. En un principio se llamaron "Terciarios de María Inmaculada del Monte Carmelo de Malabar". Hoy se les conoce como "Carmeiltas de la Inmaculada".

El 1866 el Beato Chavara, en colaboración del carmelita P. Beccaro, fundó una Congregación religiosa para mujeres con el nombre de "Tercera Orden de Carmelitas Descalzas". Hoy son más de 5.000 miembros y además de la India tienen casas en Tanzania, Somolia, Sudán y en diversas partes de Europa.

Padre Chavara vio con gozo extenderse prodigiosamente la semilla de su doble Congregación. Hoy son más de 2.000 los miembros profesos masculinos, más de 160 novicios y están esparcidos en 150 conventos por siete naciones.

El Beato Elías kuriacos, a pesar de su múltiple trabajo, encontró tiempo para escribir varios libros tanto en prosa como en verso, para la formación de los fieles.

Lleno de méritos, a los 66 años, expiraba el 3 de enero de 1871.

El 8.2.1986 el papa Juan Pablo II beatificaba al P. Elías Chavara en su misma iglesia del Buen Pastor del Kattayam, en la India, en una impresionante ceremonia en rito siro-malabárico.

Su fiesta se celebra el 3 de enero.

Su espiritualidad

El Padre Chavara encarna la espiritualidad de la India, que es un pueblo, con una gran cultura y una rica espiritualidad. La espiritualidad está allí viva y contagia a cuantos saben penetraría y encarnarse en ella.

Espiritualidad inicialmente sacerdotal -de aquí su profundo amor a lo sagrado- y monacal después.

La espiritualidad del Beato Elías es profundamente carmelitana:


◙ vida de oración y de intimidad divina.
◙ tierna y filial devoción hacia la Sma. Virgen, especialmente bajo la advocación de la inmaculada y del Carmen.
◙ el Beato Kuriacos fue, sobre todo, un hombre de constante oración, de caridad ferviente, concreta, que le mantuvieron en estrecha unión con el Señor en medio de tantas actividades religiosas y sociales.
◙ La espiritualidad del Bto. Chavara evoca "múltiples iniciativas apostólicas" sobre todo en la línea de la unidad cristiana frente al cisma y a la herejía como cultor del rito católico siro-malabánco.


Su mensaje


◙ que ardamos de celo por las almas.
◙ que enriquezcamos la vida de nuestra comunidad.
◙ que el espíritu eliano guíe nuestras almas.
◙ que luchemos por la unión de las Iglesias.


Su oración

Señor y Dios nuestro, que para confirmar la unidad de la Iglesia, suscitaste al beato Elías K., presbítero, concédenos por su intercesión, que, iluminados con la luz de Espíritu Santo, sepamos distinguir los signos de los tiempos y propagar de palabra y obra entre los hombres la Buena nueva de la salvación. Amén.

(fuente: carmelnet.org)

otros santos 03 de enero:

- San José María Tomasi

sábado, 2 de enero de 2016

02 de enero: Santa Estefanía Quinzani

Monja Dominica

Etimológicamente significa “coronada de luz”. Viene de la lengua griega.

Todos los padres desean que sus hijos tengan una formación lo más completa posible. Es casi una ley natural.

Esta chica se sitúa históricamente en el siglo XVI. Y para mayor información, uno se puede acercar a la iglesia de Colomo, al lado de Parma, en donde se conserva el cuerpo de esta santa.

Esto constituyó un regalo inmenso ofrecido al archiduque Fernando de Borbón, duque de Parma, en 1784.

No hacía mucho tiempo que el mismo Papa Benedicto XIV había aprobado que se podía dar culto a esta santa.

Y como suele ocurrir a la muerte de un santo – al menos antes – la gente iba presurosa a buscar reliquias de ella. Así por ejemplo, su cabeza se puede ver en Cremona, justo al lado de una iglesia dominica.

Y hay que tener en cuenta que Estefanía no había nacido en ninguno de los dos sitios. Ella vino al mundo en el pueblo de Orzinuovi, en la provincia de Brescia, Italia.

Su padre era una persona comprometida en serio con el apostolado que todo creyente desempeña en la Iglesia por el bien de los demás.

A tal grado llegó su compromiso que, desde los 15 años pertenecía ya a la tercera orden dominica.

Su hija le siguió fielmente por los caminos que marca el Evangelio para aquellos que lo dejan todo con tal de ganar a Cristo.

No fue una chica aislada ni tristona. Al contrario, todo el mundo la veía con ánimos de luchadora, y emprendía obras que, a primera vista, parecerían absurdas o de locas.

De esta forma, fundó un convento en Soncino. Todo lo hacía por amor. Quien ama de verdad se siente feliz, aunque vengan las pruebas y tribulaciones.

Y a Estefanía le llegaron muy fuertes, pero las superó con energía y paciencia. En su cuerpo aparecieron los estigmas de la Pasión de Cristo. Murió el año 1530.

escrito por P. Felipe Santos
(fuente: catholic.net)

otros santos 02 de enero:

- San Basilio Magno

viernes, 1 de enero de 2016

01 de enero: San Fulgencio de Ruspe

Obispo
468- +533

San Fulgencio de Ruspe nació en Cartago, Africa, hacia el año 468. Hombre culto que domina el griego y el latín. Fue un excelente administrador, lo nombran tesorero general de su provincia.

El sermón de San Agustín sobre el Salmo 36 le inspiró a profundizar su compromiso cristiano: "No envidies a los que se dedican a obrar mal, porque ellos se secarán pronto como la hierba. Dedícate a hacer el bien y a confiar en el Señor, y El te dará lo que pide tu corazón".

A los 22 años pidió entrar en la vida monástica. El Superior, viendo que era un hombre que manejaba negocios, le dijo: "Primero aprenda a vivir en el mundo sin dedicarse a placeres prohibidos. ¿Se imagina que va a ser capaz de pasar una vida llena de dinero y de comodidades a una vida de pobreza y de ayunos como es la de los monjes?". Pero Fulgencio le respondió humildemente: ¿Padre: el buen Dios que me ha iluminado que me conviene hacerme religioso, no me concederá la fuerza y el valor para soportar las penitencias de los religiosos?.

La madre de Fulgencio fue al monasterio a protestar que su hijo debía dedicarse a administrar los bienes temporales. Ante la insistencia de su madre, Fulgencio huyó de noche a otro convento.

El año 499, guerreros de Numidia obligaron a los religiosos a huir. Fulgencio llegó a la ciudad de Siracusa en Sicilia, Italia. Luego a Roma, donde, al ver las solemnes ceremonias, exclamó: "Dios mío: si aquí hay tanto esplendor, ¿Cómo será en el cielo?".

Nombrado obispo de Ruspe, Túnez, Africa, continuó su vida humilde. Incluso llevaba un desteñido hábito religioso y ayunaba estrictamente. Rezaba cada día más de 12 Salmos. Muchas veces viajaba descalzo.

Era querido y estimado por todos. Inspiraba a muchos jóvenes a irse de monjes, y para ello construyó un monasterio cerca de la casa episcopal.

Trasismundo, rey hereje, expulsó a todos los jefes de la Iglesia Católica del norte de Africa, enviándolos a la isla de Cerdeña. En el destierro Fulgencio se dedicó a escribir contra los herejes arrianos (niegan la divinidad de Jesús). El rey le permitió regresar a su sede pero los arrianos pronto lograron un segundo exilio. Al partir dijo a los católicos que lloraban: "No se afanen. Pronto volveré y ya no me volverán a desterrar". Y así sucedió. Poco después murió Trasimundo y su sucesor, Hilderico, permitió que todos los católicos desterrados volvieran a su país.

Fulgencio tuvo un gran recibimiento al regresar al Norte de Africa, Cartago. Predicaba tan bien que el obispo de Cartago, Bonifacio, decía: "No puedo oírle predicar sin que las lágrimas se me vengan a los ojos y sin que la emoción me llene totalmente. Bendito sea Dios que le dio tan grande sabiduría al obispo Fulgencio. En verdad se merece el nombre que tiene, nombre que significa el resplandeciente, el brillante".

Los últimos años sufría mucho por varias enfermedades y exclamaba frecuentemente: "Señor: ya que me mandas sufrimientos, envíame también la paciencia necesaria para soportarlos. Acepto en esta vida los sufrimientos que permites que me llegue, y en cambio te pido tu perdón y tu misericordia y la vida eterna".

Murió a los 66 años, en enero del año 533. Había logrado su propósito de imitar a San Agustín. Tanta era la estima de la gente que lo enterraron debajo del altar mayor en la Catedral.

(fuente: www.corazones.org)

otros santos 01 de enero:

- Beato Valentín Paquay
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...