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lunes, 25 de enero de 2016

25 de enero: Beato Enrique Suso

Heinrich Seuse, religioso dominico y escritor místico, es uno de los autores espirituales alemanes más conocidos del s. XIV. Su espiritualidad se caracteriza por su amabilidad y por su claro concepto de que la vida interior es accesible a todas las almas de buena voluntad.


Vida

Nació en Constanza hacia 1295 y murió en Ulm el 25 en. 1366. A los 13 años ingresa como novicio dominico en el convento de Constanza y hace grandes progresos en la vida espiritual. A los 18 años se opera en él una conversión: su celo se traduce en un ascetismo más prudente; Dios le hace comprender que la mejor mortificación consiste en aceptar con resignación las pruebas enviadas por Él. Hace sus estudios, primero en Conslanza, luego en el Studium Generale de Estrasburgo y finalmente en Colonia. Hacia 1329 enseña Teología en el Colegio dominicano de Constanza. Entre 1329-36 compone sus dos obras más importantes: Libro de la sabiduría eterna y Libro de la verdad. A partir de 1336, se dedica al apostolado de la predicación por toda Alemania. En 1339 el convento de Constanza es clausurado, y Suso se traslada a Diessenhofen (Turgovia), donde es nombrado prior del convento en 1343. La comunidad vuelve a Constanza en 1346; pero en 1348 marcha a Ulm, donde pasa los últimos 18 años de su vida. El papa Gregorio XVI aprobó su culto en 1831. Su fiesta se celebra en la Orden dominicana el 2 de marzo.


Obras y valoración

Hacia 1362, reúne todas sus obras en un volumen titulado Exemplar, que encabeza con su autobiografía. La autenticidad de esta compilación y de la autobiografía, basada en las notas de Elisabeth Staglin, dominica del convento de Toss, han sido puestas en duda por los autores modernos (V. K. Bihlmeyer, «Theologische Revue», 1928, 84-88). Sus obras son: El libro de la sabiduría eterna, ya citado, escrito hacia 1335, y traducido al latín entre 1335 y 1338 por él mismo, bajo el título Horologium sapientiae; el Libro de la verdad y un Librito de cartas, ramillete de 11 epístolas de dirección espiritual escritas por Suso para Elisabeth Staglin y otros hijos espirituales suyos. Se le han atribuido igualmente: un Libro de sermones, El Librito del amor (Das Minnebüchlein) y el Libro de las nueve rocas, pero estos tres últimos son considerados por la crítica moderna como dudosos o apócrifos.

Sus dos obras más caracterizadas, El Libro de la sabiduría eterna y El Libro de la verdad, fueron concebidos por el autor en forma de diálogos entre el alma y Dios. En el primero, algo retocado en la ed. latina, contrapone la auténtica a la vana sabiduría de gran número de hombres de ciencia. La verdadera consiste en aprender a morir y esto comporta un estudio constante para convertir toda la existencia en alabanza de Dios. Los temas abordados especialmente son: la Pasión, la llamada del Señor, su amabilidad, su justicia, el valor de las pruebas en la vida espiritual. Hubiera bastado esta obra para inmortalizar a su autor. Tuvo una gran difusión antes de la invención de la imprenta. En Alemania ha compartido, durante largo tiempo, la popularidad con el libro de La imitación de Cristo (v. KEMPIS, TOMÁS DE) y ha servido de fuente de inspiración a los artistas que en el s. XV han tratado los temas de la Pasión.

El Libro de la verdad pretende principalmente refutar los errores místicos difundidos por los begardos heterodoxos (V. BEDUINAS Y BEGARDOS) y los hermanos del libre espíritu (V. LIBRE ESPÍRITU, SECTAS DEL). El Librito de las cartas perdió parte de su encanto y espontaneidad en la revisión que hizo Suso con vistas a su publicación, pero estas cartas son modelo de discreción y de discernimiento de espíritus.

Toda su obra ha sido influenciada indiscutiblemente por los maestros Eckhardt (v.) y Tauler (v.), pero aventaja a ambos en calor humano, en realismo y en comprensión de la naturaleza humana.

V. t.: ESPIRITUALIDAD; DOMINICOS I, 4 y III.

BIBL.: Para el estudio de la personalidad y obra de Suso: S. A. BIZET, Henri Suso et le déclin de la Scholastique, París 1946; R. ZELLER, Le serviteur de 1'éternelle sagesse. Le B. Henri Suso, París 1922.-Sus obras: en la ed. alemana, muy cuidada, de K. BIHLMEYER, Heinrich Seuse's deutsche Schritten, 2 vol., Stuttgart 1907; o en la ed. francesa de P. LAVAND, L'Oeuvre mystique de Henri Suso, 5 vol., París 1946-48; o en la de THIRRIOT, Oeuvres mystiques du Bienheureux Henri Suso, 2 vol., París 1899; A. WALZ, Suso, en Bibl. Sanct. 12,81-88.

escrito por Carlos María López
Cortesía de Editorial Rialp. Gran Enciclopedia Rialp, 1991
(fuente: mercaba.org)

otros santos 25 de enero:

- Beato Manuel Domingo y Sol
- San Ananías

domingo, 24 de enero de 2016

24 de enero: Beata Paula Gambara Costa

(1463-1515)

Paula nació el 3 de marzo de 1463 en Brescia, al norte de Italia, de padres nobles y piadosos, Giampaolo Gambara y Catalina Bevilacqua. Con ocasión de su nacimiento, la familia repartió ayudas a instituciones benéficas y a familias pobres. La joven recibió una buena educación y fue orientada espiritualmente por el franciscano Andrés de Quinzano. Desde la adolescencia fue muy admirada por su belleza y sobre todo por el equilibrio y profundidad de sus virtudes cristianas. A pesar de su tendencia a la vida de oración y de recogimiento, sus padres la dieron en matrimonio, siendo muy joven, al conde Ludovico Antonio Costa, señor de Bene Vagienna (Cúneo). Después de unas nupcias principescas y de una entrada fastuosa en Piamonte, pues en Turín fueron acogidos por el mismo jefe del estado, el duque Carlos I de Saboya, establecieron su domicilio conyugal en el señorío del esposo. Pronto tuvieron un hijo a quien llamaron Juan Francisco.

Al principio, Paula siguió llevando el estilo de vida espiritual y piadosa del ambiente de su casa, aunque en un nuevo contexto de lujo y disipación. Pero, poco a poco, teniendo que participar en la vida de sociedad, se fue dejando conquistar por el fausto y la ostentación de los usos y costumbres del mundo que la envolvía. La Providencia, sin embargo, velaba por ella y no tardó en reconducirla al buen camino. En efecto, para su futuro espiritual fue decisivo el encuentro con el beato Ángel Carletti de Chivasso, sacerdote franciscano piamontés, figura eminente en su Orden y predicador afamado, a quien escuchó predicar y a quien confió la guía de su alma. Bajo su dirección, Paula, abandonando los usos y costumbres mundanos que había ido adoptando después de su matrimonio, volvió a la vida interior y devota de su adolescencia; pero, lejos de refugiarse en la huida o desprecio del mundo para hacer penitencia, se comprometió a vivir su conversión permaneciendo en el mundo, en el lugar a que la había llevado la Providencia y en medio de la gente de su clase y condición. Allí, según su director espiritual, tenía que demostrar que es posible vivir de manera coherente con la fe y el Evangelio en cualquier ambiente y circunstancias. Entró a formar parte de la Tercera Orden de San Francisco y desde entonces se consagró a cuidar más de los pobres y necesitados. Entre los años 1493-1503 hubo una hambruna que dio ocasión a Paula para ejercitar la generosidad con los muchos indigentes que acudían a sus puertas.

El esposo, que no comprendía ni aprobaba el cambio operado en su mujer, se volvió más soberbio, avaro, duro, disoluto; Paula estuvo como prisionera, y no pocas veces el conde la maltrataba a golpes, bofetadas e inclusive patadas; se volvió cruel hacia ella y la humilló hasta el extremo, dando pie a que la misma servidumbre no tuviera respeto alguno a su señora. Ludovico, que tenía una amante, acabó acogiéndola en su propia casa por más de diez años, a la vista de su mujer, de los domésticos y de la gente del entorno. Paula, aconsejada por el beato Ángel, no explotó ni simplemente se resignó; reaccionó, sí, pero no como enemiga o víctima, sino como esposa enamorada y preocupada por salvar a su marido de las redes pasionales que lo aprisionaban y lo llevaban a la perdición. En 1504 la amante del conde enfermó gravemente y todos la abandonaron. Solamente Paula se dedicó a cuidarla y la preparó para morir reconciliada con Dios.

Finalmente, el sacrificio y comportamiento de Paula dieron su fruto: el conde comprendió la calidad humana y espiritual tan elevada de su esposa, se convirtió de su vida disipada y le permitió a Paula llevar externamente el hábito franciscano y practicar libremente sus obras de piedad y de caridad. Sucedió que el conde cayó gravemente enfermo, y ella lo cuidó como esposa amante y enfermera suya; además, en sus oraciones lo encomendó al beato Ángel, que había fallecido en Cúneo. Ludovico se curó y fue en peregrinación a visitar la tumba del Beato; el relato de esta curación se incluyó en las actas para la beatificación del P. Ángel. Cuando más tarde Paula quedó viuda, se dedicó con total entrega a educar al hijo y a asistir a los pobres y enfermos. Muchas veces el Señor premió su caridad con prodigios. Murió en Bene Vagienna (Cúneo), donde había vivido de casada, el 24 de enero de 1515. El pueblo la veneró de inmediato, apreciando en ella sobre todo su modo de vivir el matrimonio con aquel marido; en su tierra natal subsiste el dicho: «Ha sido probada como la beata Paula». Su culto inmemorial fue confirmado por el papa Gregario XVI el 14 de agosto de 1845.

[Cf. Ferrini-Ramírez, Santos franciscanos para cada día. Asís, Ed. Porziuncola, 2000, pp. 30-31] (fuente: www.franciscanos.org)

otros santos 24 de enero:

- Beato Timoteo Giaccardo
- San Francisco de Sales

sábado, 23 de enero de 2016

23 de enero: San Mainbodo

†: c. s. IX - país: Francia
otras formas del nombre: Mainboeuf, Maimbaldus


En Dampierre, cerca de Besançon, en Borgoña, san Mainbodo, oriundo de Irlanda, el cual, peregrino y eremita, fue asesinado por unos ladrones.

Hacia el año 900, el obispo de Besançon, llamado Berengario, hace trasladar desde la iglesia de San Pedro en Dampierre a la ciudad las reliquias de un santo -Maimbodo, Maimboldo, y muchas otras formas-, cuya fiesta se celebraba localmente el 23 de enero, al cual el propio obispo debía una milagrosa cura de la vista, ya que sus enemigos lo habían cegado.

Es este el núcleo desde el que nos ha llegado la tradición puramente oral y cúltica de este santo, cuya vida se desconoce por completo. En el traslado de reliquias era normal relatar alguna forma de "vida" del santo, por lo que fue tomando cuerpo una noticia que en esencia dice: un peregrino irlandés llega a Dampierre predicando el evangelio, sin embargo va vestido con ropas -especialmente con unos guantes- que podrían indicar cierta fortuna; unos ladrones, creyéndolo rico, lo apalean hasta la muerte, y esconden su cuerpo. No obstante en la tumba se comenzaron a obrar milagros, y el peregrino comenzó a ser venerado como santo, y puesto que predicaba el evangelio, y es de suponer que también se los proclamó a los malhechores, también como mártir. Sobre la tumba se construyó luego una iglesia.

Tradicionalmente se supuso que los hechos correspondían al siglo V, hacia el año 480, e incluso así está inscripto en muchos martirologios; sin embargo no hay ninguna razón para fecharlo más en ese siglo que en otro, ya que la leyenda local no contiene ningún dato que pudiera verificar una cronología. Por este motivo en la inscripción actual se lo coloca en el siglo IX, no porque sepamos cuándo ocurrió, sino por el límite lógico del traslado realizado por Berengario.

Que el culto ya existía en ese tiempo es evidente, ya que precisamente el traslado se produce como agradecimiento ante un milagro del santo, pero de allí no es posible avanzar más; y desde luego que no se lo inscribe en la actualidad como mártir, siendo que murió como consecuencia de una fechoría simple, y no como defensor de la fe o de la justicia o de la verdad, que son los criterios -ya de por sí muy amplios- en la catalogación de los mártires medievales.

La vida tradicional y las circunstancias del traslado las cuenta un historiador de la diócesis del siglo XVII, el P. Chifflet, SJ, en Acta Sanctorum, enero, II, pág. 542ss. En Duchesne, Fastes Episcopaux, III, 198ss puede leerse la sucesión episcopal de la sede de Besançon, con la complicada cuestión de Berengario, ya que no figura en al actual lista episcopal oficial. En Petits Bollandistes, de Guerin, tomo I, pág 582 puede leerse la leyenda tradicional, armonizada para hacer posible la inscripción en el 480. La imagen -reconocible por el bastón de peregrino y los guantes- se encuentra en un altar de la iglesia dedicada al santo en Dampierre.

(fuente: eltestigofiel.org)

otros santos 23 de enero:

- San Ildefonso
- Santa Marianne Cope

viernes, 22 de enero de 2016

22 de Enero: San Vicente

Mártir
Año 304

San Vicente: ¡que nos consigas del cielo la gracia de Dios que nos vuelva muy valientes para proclamar nuestra fe!

Vicente significa: "Vencedor, victorioso".

San Vicente era un diácono español, y su martirio se hizo tan famoso que San Agustín le dedicó cuatro sermones y dice de él que no hay provincia donde no le celebren su fiesta. Roma levantó tres iglesias en honor de San Vicente y el Papa San León lo estimaba muchísimo. El poeta Prudencio compuso en honor de este mártir un himno muy famoso.

Era diácono o ayudante del obispo de Zaragoza, San Valerio. (Diácono es el grado inmediatamente inferior al sacerdocio). Como el obispo tenía dificultades para hablar bien, encargaba a Vicente la predicación de la doctrina cristiana, lo cual hacía con gran entusiasmo y consiguiendo grandes éxitos por su elocuencia y su santidad.

El emperador Diocleciano decretó la persecución contra los cristianos, y el gobernador Daciano hizo poner presos al obispo Valerio y a su secretario Vicente y fueron llevados prisioneros a Valencia. No se atrevieron a juzgarlos en Zaragoza porque allí la gente los quería mucho. En la cárcel les hicieron sufrir mucha hambre y espantosas torturas para ver si renegaban de la religión. Pero cuando fueron llevados ante el tribunal, Vicente habló con tan grande entusiasmo en favor de Jesucristo, que el gobernador regañó a los carceleros por no haberlo debilitado más con más atroces sufrimientos. Les ofrecieron muchos regalos y premios si dejaban la religión de Cristo y se pasaban a la religión pagana. El obispo encargó a Vicente para que hablara en nombre de los dos, y éste dijo: "Estamos dispuestos a padecer todos los sufrimientos posibles con tal de permanecer fieles a la religión de Nuestro Señor Jesucristo". Entonces el perseguidor Daciano desterró al obispo y se dedicó a hacer sufrir a Vicente las más espantosas torturas para tratar de hacerlo abandonar su santa religión.

El primer martirio fue un tormento llamado "el potro", que consistía en amarrarles cables a los pies y a las manos y tirar en cuatro direcciones distintas al mismo tiempo. Este tormento hacía que se desanimaran todos los que no fueran muy valientes. Pero Vicente, fiel a su nombre, que también significa "valeroso", aguantó este terrible suplicio rezando y sin dejar de proclamar su amor a Jesucristo.

El segundo tormento fue apalearlo. El cuerpo de Vicente quedó masacrado y envuelto en sangre. Pero siguió declarando que no admitía más dioses que el Dios verdadero, ni más religión sino la de Cristo. El mismo jefe de los verdugos se quedó admirado ante el valor increíble de este mártir.

Entonces el gobernador le pidió que ahora sí le dijera dónde estaban las Sagradas Escrituras de los cristianos para quemarlas. Vicente dijo que prefería morir antes que decirle este secreto.

Y vino el tercer tormento: la parrilla al rojo vivo. Lo extendieron sobre una parrilla calientísima erizada de picos al rojo vivo. Los verdugos echaban sal a sus heridas y esto le hacía sufrir mucho más. Y en todo este feroz tormento, Vicente no hacía sino alabar y bendecir a Dios.

San Agustín dice: "El que sufría era Vicente, pero el que le daba tan grande valor era Dios. Su carne al quemarse le hacía llorar y su espíritu al sentir que sufría por Dios, le hacía cantar". Si no hubiera sido porque Nuestro Señor le concedió un valor extraordinario, Vicente no habría sido capaz de aguantar tantos tormentos. Pero Dios cuando manda una pena, concede también el valor para sobrellevarla.

El tirano mandó que lo llevaran a un oscuro calabozo cuyo piso estaba lleno de vidrios cortantes y que lo dejaran amarrado y de pie hasta el día siguiente para seguirlo atormentando para ver si abandonaba la religión de Cristo. El poeta Prudencio dice: "El calabozo era un lugar más negro que las mismas tinieblas; un covacho que formaban las estrechas piedras de una bóveda inmunda; era una noche eterna donde nunca penetraba la luz".

Interviene Dios. Pero a medianoche el calabozo se llenó de luz. A Vicente se le soltaron las cadenas. El piso se cubrió de flores. Se oyeron músicas celestiales. Y una voz le dijo: "Ven valeroso mártir a unirte en el cielo con el grupo de los que aman a Nuestro Señor". Al oír este hermoso mensaje, San Vicente se murió de emoción. el carcelero se convirtió al cristianismo, y el perseguidor lloró de rabia al día siguiente al sentirse vencido por este valeroso diácono.

(fuente: ewtn.com)

otros santos 22 de enero:

- Beato Ladislao Batthyány-Strattmann
- Beata Laura Vicuña

jueves, 21 de enero de 2016

21 de enero: Beato José Nascimbeni

Presbítero y Fundador del Instituto de la Hermanitas de la Sagrada Familia

Martirologio Romano: En Castelletto di Brenzone, junto al lago de Garda, en Italia, beato José Nascimbeni, presbítero, fundador del Instituto de la Hermanitas de la Sagrada Familia (1922).

Fecha de beatificación: 17 de abril de 1988 por el Papa Juan Pablo II.

José Nascimbeni nació en Torri del Benaco (diócesis y provincia de Verona) el 22 de marzo de 1851, hijo de Antonio y Amadea Sartori.

Su padre era carpintero y su madre ama de casa. Familia modesta económicamente, pero religiosamente rica.

Estudió las primeras letras en su pueblo natal, luego en el Colegio de los Jesuitas de Verona, finalmente en el Seminario diocesano. Ordenado Sacerdote el 9 de agosto de 1874.

Nombrado maestro y vicario cooperador en San Pedro di Lavagno, luego en Castelletto, de donde vino a ser párroco en 1885. Durante 37 años ejerció como párroco de dicho lugar, desempeñando una intensa actividad pastoral y social, sobre todo a favor de los jóvenes, los enfermos y los pobres. Tuvo especial cuidado de los moribundos, a quienes auxiliaba con los sacramentos.

Obtuvo para su población los servicios de correo, telégrafo y acueducto. Durante la primera guerra mundial se prodigó en la asistencia a los soldados. Para atender a las necesidades del pueblo con “las obras de caridad espiritual y corporal”, fundó el 4 de noviembre de 1892 las Hermanitas de la S. Familia, con la colaboración de la sierva de Dios María Dominga Mantovani, para colaborar en las actividades parroquiales y en la asistencia a los enfermos.

El 31 de diciembre de 1916, mientras celebraba la Eucaristía, sufrió una hemiplejía izquierda, enfermedad que sobrellevó con admirable paciencia y fe, hasta el 21 de enero de 1922, fecha de su muerte. Tenía 71 años de edad. Sus últimas palabras fueron: "!Viva la muerte porque es el principio de la vida!”.

(fuentes: franciscanos.net; catholic.net)

otros santos 21 de enero:

- Beata Josefa María de Santa Inés
- Santa Inés

martes, 19 de enero de 2016

19 de enero: Santos Mario, Marta, Audifax y Abaco

Mártires

Martirologio Romano: En la vía Cornelia, en el decimotercer miliario antes de Roma, en el cementerio de Ninfa, santos Mario, Marta, Audifax y Abaco, mártires (c. s. IV).

Etimología Mario: propio de la gente que pensaba descendía del dios Marte, es de origen latino.

Marta = señora, es de origen arameo.

Ejemplo de familias cristianas, San Mario, su mujer Marta y sus dos hijos, Abaco y Audifax, de la nobleza persa, dejaron su tierra y se dirigieron a Roma, para visitar los sepulcros de los mártires y consolar a los cristianos que sufrían en la prisión.

Con la ayuda de un sacerdote, pudieron dar cristiana sepultura a 260 mártires, cuyos cuerpos estaban decapitados y permanecían en el campo expuestos a las inclemencias del tiempo. Pero mientras realizaban su buena obra, fueron sorprendidos por las autoridades romanas y llevados ante tribunal. El prefecto Flaviano y el gobernador Marciano, habrían realizado el interrogatorio.

Durante el imperio de Decio, éste había ordenado que aquellos que fueran sospechosos de ser cristianos, para no ser condenados a muerte debían hacer un acto de adhesión al culto pagano como adorar la estatua del emperador, o quemar un gramo de incienso ante la estatua de algún Dios. Por supuesto, Mario y su familia no aceptaron tal cosa y fueron decapitados.

Se les dio sepultura en un campo donde luego se edificó una iglesia, meta de innumerables peregrinaciones durante la Edad Media.

Pidamos por su intercesión que nos dé el Señor gozar de la paz en esta tierra y encontrar luego la alegría en la vida eterna.


Sus reliquias en Chile

Las reliquias de San Mario, estuvieron ocultas por muchos años en el interior de la Iglesia San Ignacio de Loyola en Santiago de Chile, hasta que por casualidad fueron encontradas el 24 de junio de 1994. Las reliquias fueron traídas de Roma, de las catacumbas, en el siglo XVIII por el Padre Haymbhausen, ocultas dentro de esta imagen de cera que encargó en su tierra natal, Baviera. Estos restos fueron traídos especialmente para acrecentar, en Chile, la devoción a este Santo Mártir. Se encuentran ubicados bajo el altar donde está la pintura de San Ignacio.

(fuentes: misa_tridentina.t35.com ; catholic.net)

otros santos 19 de enero:

- San Basiano
- Beato Marcelo Spí­nola y Maestre

lunes, 18 de enero de 2016

18 de enero: Santa Prisca de Roma

La Iglesia Católica recuerda a Santa Prisca o Priscila, Mártir del primer siglo de la era cristiana.

Ella y su esposo Aquila prestaron muy valiosos servicios a la naciente Iglesia que Cristo fundó.

Esto consta en la carta de San Pablo a los Romanos: "Saludad a Prisca y Aquila, colaboradores míos en Cristo Jesús. Ellos expusieron sus cabezas para salvarme. Y no soy solo en agradecérselo, sino también todas las Iglesias de la gentilidad" (Romanos 16,3-4).

Proporcionaron su propia casa para el uso de la Iglesia: "Os envían muchos saludos Aquila y Prisca en el Señor, junto con la Iglesia que se reúne en su casa" (1 Corintios 16, 19).

El nombre Priscila es el diminutivo de Prisca (que viene de la lengua latina y significa "Antigua"). Ella es muy mencionada junto con su esposo en el Nuevo Testamento. Aquila era judío y posiblemente Priscila también; vivían en Roma, hasta que el emperador Claudio promulgó un decreto por el que ordenó salir de Roma a todos los judíos.

Priscila y su esposo se fueron a vivir a Corinto, en Grecia. El nombre Prisca lo utiliza San Pablo para referirse a esta santa cuando la menciona en sus cartas o epístolas, mientras que Priscila aparece en los Hechos de los Apóstoles, de San Lucas.

Estuvieron con Pablo en varios lugares, como Roma, Éfeso y Corinto, con quien anduvieron desde el año 50. En Corinto, Pablo se quedó a vivir y a trabajar con ellos, pues tenían el mismo oficio: fabricaban tiendas (Hechos 18,1-3). También Aquila y Priscila evangelizaban, pues conocían exactamente el Camino y lo exponían con precisión (Hechos 18,26).

Desde muy antiguo se le tributó culto en Roma a esta joven romana. En el siglo IX, mediante las excavaciones arqueológicas, se descubrió e identificó que estaba enterrada en Aventine con el nombre de "Priscila, mujer de Aquila, judío cristiano".

Según las Actas escritas en el siglo X y por lo tanto sin valor histórico, cuando hablan de ella, dicen que era una joven a la que llevaron al anfiteatro para la diversión de la gente. Se lanzó sobre ella un león y, en lugar de hacerla pedazos, se echó sus pies.

En vista de esta situación, la devolvieron de nuevo a la cárcel. Se dice que, cuando la mataron, un águila velaba su cuerpo hasta que la enterraron en las Catacumbas de Priscila, en donde hay en la actualidad una iglesia dedicada a su nombre desde el siglo IV.

Al respecto, lo que sí se puede afirmar con toda certeza es que existe en Roma la bella iglesia de Santa Prisca que, significando el triunfo de Cristo, se construyó sobre el santuario de Mitra, un dios falso de origen persa que era el dios sol de los paganos.

En lo que respecta al arte, los pintores la plasmaron en sus cuadros como una joven mártir con un león o dos, una espada y un águila cerca de ella. El león domado o domesticado a sus pies simboliza la caída del paganismo, al igual que la construcción de la iglesia sobre un templo pagano.

Santa Priscila es para nosotros un ejemplo claro de sacrificio por la fe en Cristo.

Oración:

Dios todopoderoso y eterno, que al premiar a los santos nos ofreces una prueba de tu gran amor hacia los hombres, te pedimos que la intercesión y el ejemplo de Santa Priscila nos sirva siempre de ayuda para seguir más fielmente a Jesucristo, tu Hijo. Que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.

(fuente: vidascristianas.com)

otros santos 18 de enero:


- Beata María Teresa Fasce
- Beata Regina Protmann
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