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lunes, 19 de octubre de 2015

19 de octubre: San Pablo de la Cruz

Fundador de los Padres y Hermanas pasionistas

Nació en Ovada (Liguria) el año 1694; de joven ayudó a su padre en el oficio de mercader. Movido por el deseo de perfección, renunció a todo y se dedicó al servicio de los pobres y los enfermos, juntándosele después varios compañeros. Ordenado sacerdote, trabajó con intensidad creciente por el bien de las almas, estableciendo casas de la Congregación que él había fundado, ejerciendo la actividad apostólica y mortificándose con duras penitencias. Murió en Roma el día 18 de octubre del año 1775. -Del Oficio de Lectura


Vida de San Pablo de la Cruz

Pablo Danei Massari nació en Ovada, Italia, el 3 de enero de 1694; más tarde se trasladó a Castellazzo-Bormida, no lejos de su pueblo natal. Su madre le enseñó a encontrar en la Pasión de Cristo la fuerza para superar las pruebas. Le recordaba del crucifijo cada vez que experimentaba algún sufrimiento. Enamorado de Jesús Crucificado desde su infancia, quiso entregarle toda su vida.

Su padre le leía las vidas de Santos y esto lo animaba mucho a ser mejor. Aquel buen hombre le avisaba también acerca de lo peligroso y dañino que es juntarse con malas compañías. Así lo libró de muchos males.

A los 15 años, un inspirado sermón cambió su vida. Su tema era la frase de Jesús: "Si no se convierten y no hacen penitencia, todos perecerán". Para Pablo fue el momento que el llama "conversión". Hizo una confesión general y desde aquel día empezó a una vida de penitencia muy rigurosa. Dormía en el suelo, ayunaba, dedicaba varias horas de la noche a rezar y a leer libros santos. Luego organizó con algunos de sus compañeros una asociación de jóvenes para ayudar a los demás con sus palabras y buenos ejemplos a ser mejores. Varios de esos muchachos se hicieron religiosos después. Durante una grave enfermedad, la visión del infierno le horrorizó.

Hacia 1715-1716, deseoso de servir a Cristo, se alistó en el ejército en Venecia. Quería defender el cristianismo de los turcos que amenazaban a Europa. Pero, mientras adoraba el Santísimo Sacramento en una iglesia, comprendió que no era aquella su vocación. Abandonó el camino militar, sirvió algunos meses en una familia y regresó a casa. Aunque un tío sacerdote le dejaba una herencia para que se casara, Pablo renunció. Rechazó también unos negocios muy prometedores que le ofrecían y se quedó por varios años en la casa de sus padres dedicado a la oración, a la meditación y a practicar la caridad hacia los pobres.


Hacer memoria del Crucificado

La Virgen María se le apareció y le dió a conocer el hábito, el emblema y el estilo de vida de una comunidad religiosa, que giraría siempre en torno a Jesucristo Crucificado. Pablo presentó estos mensajes al obispo de Alejandría, Mons. Gattinara y a su director espiritual. Previo el juicio de confesores prudentes, el obispo le revistió del hábito de la Pasión el 22 de noviembre de 1720. Se pasó 40 días en una habitación junta a la sacristía de la iglesia de San Carlos, en Castellazzo para redactar los Reglamentos de la futura comunidad a quienes llamaba "Los Pobres de Jesús". Vivía todo este tiempo a pan y agua y durmiendo en un lecho de paja. Sus experiencias y el estado de su espíritu durante aquella "cuarentena" se han conservado con el nombre de "Diario Espiritual".

Concluida la experiencia, el obispo le autorizó a vivir en la ermita de San Esteban de Castellazzo y a realizar apostolado como laico, ayudando a los sacerdotes a dar clases de catecismo y dando misiones. En el verano de 1721 viajó a Roma, con el deseo de obtener del Papa una audiencia, a fin le explicarle las luces recibidas sobre una futura Congregación. Los oficiales de la residencia Papal no le dejaron entrar por parecerles un aventurero más.


Votos y Fracasos

En la basílica de Santa María la Mayor de Roma, ante la Virgen "Salus Populi Romani", hizo voto de consagrarse a promover la memoria de la Pasión de Jesucristo.

De regreso a su pueblo se detuvo un poco en Orbetello, en la ermita de la Anunciación de Monte Argentario. En Castellazzo se le asoció su hermano Juan Bautista y se fueron a hacer vida eremítica en Monte Argentario. Después, invitados por Mons. Pignatelli, estuvieron en la ermita de Nuestra Señora de la Cadena en Gaeta. Mons. Cavallieri los recibió un tiempo en Troia y volvieron a Gaeta, pero esta vez fueron al santuario de la Virgen de la Civita, en Itri.

Fracasaban una y otra vez los intentos de fundar una comunidad. Para ser predicadores de la Pasión necesitaban acceder al sacerdocio por lo que viajaron a Roma. En el hospital de San Gallicano atendieron a los enfermos mientras estudiaban teología. El Papa los saludó en el Celio, junto a la iglesia llamada 'La Navicella' y les permitió oralmente fundar en Monte Argentario. Una vez ordenados sacerdotes en 1727, los dos hermanos abandonaron Roma para marchar a Monte Argentario.

Los primeros candidatos que se presentaron pidiendo ser admitidos en la nueva Congregación encontraron demasiado duro el Reglamento y se retiraron. Mientras tanto San Pablo de la Cruz y un compañero suyo viajaban por los pueblos predicando misiones y obteniendo muchas conversiones.


Comienzos de la Comunidad de los Pasionistas

El Papa Benedicto XIV aprobó los Reglamentos pero suavizándolos un poco. Entonces empezaron a llegar novicios y pronto tuvo tres casas de religiosos pasionistas.

En todas las ciudades y pueblos a donde llegaba predicaba acerca de la Pasión y Muerte de Jesucristo. Le gustaba utilizar símbolos que ayudasen a expresar la pasión. A veces se presentaba con una corona de espinas en la cabeza, siempre llevaba en la mano una cruz. Con los brazos extendidos, el santo hablaba de los sufrimientos de Nuestro Señor en forma que conmovía aun a los más duros e indiferentes. A veces, cuando el público no demostraba conversión, se azotaba violentamente delante de todos, por los pecados del pueblo, de modo que hacía llorar hasta a los soldados y a los bandoleros.

Un oficial que asistió a algunos de sus sermones decía: "Yo he estado en muchas batallas, sin sentir el mínimo miedo al oír el estallido de los cañones. Pero cuando este padre predica me hace temblar de pies a cabeza". Es que Dios le había dado la eficacia de la palabra y el Espíritu Santo le concedía la gracia de conmover los corazones.

En los sermones era duro para no dejar que los pecadores vivieran en paz con sus vicios y pecados, pero luego en la confesión era comprensivo y amable, invitándolos a hacer buenos propósitos, animándolos a cambiar de vida, y aconsejándoles medios prácticos para perseverar siendo buenos cristianos, y portándose bien.


Dones extraordinarios

Dios colmó a San Pablo de la Cruz con dones extraordinarios. A muchas personas les anunció cosas que les iban a suceder. Curó a innumerables enfermos. Estando a grandes distancias, de pronto se aparecía a alguno para darle algún aviso de importancia y desaparecía inmediatamente. Rechazaba toda muestra de veneración que quisieran darle pero las gentes se apretujaban junto a él y hasta le quitaban pedacitos de su sotana para llevarlos como reliquias y recuerdos.

Con su hermano Juan Bautista trabajaron siempre juntos predicando misiones, enseñando catecismo y atendiendo pobres. Como ambos eran sacerdotes, se confesaban el uno con el otro y se corregían en todo lo necesario. Pablo sufrió mucho la muerte de su hermano en 1765.

Aunque desde 1747 San Pablo fue siempre superior general, no dejó de predicar ni de escribir cartas como director espiritual. El Instituto tropezó con oposiciones dentro de un sector de la lglesia y la fundación de varios conventos se suspendió hasta que una comisión pontificia dictaminó en favor de los Pasionistas.


Religiosas pasionistas

San Pablo de la Cruz fundó la comunidad de las Hermanas Pasionistas que se dedican también a amar y hacer amar la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Una campesina, Lucía Burlini, le habló de las "palomas del Calvario", símbolo de unas almas con el mismo espíritu contemplativo que los religiosos. Aunque Pablo tardó casi cuarenta años en realizar esta idea, en 1771 nacieron las Pasionistas de clausura en Corneto, Tarquinia. Al frente puso a Ma.Crucificada Constantini, benedictina, que con permiso de Clemente XIV pasó al nuevo monasterio.


Ultimos años

En 1772 sintiéndose muy enfermo mandó pedir al Papa su bendición para morir en paz. Pero el Sumo Pontífice le respondió que la Iglesia necesitaba que viviera unos años más. Entonces se mejoró y vivió otros tres años.

Después de la supresión de la Compañía de Jesús, Clemente XIV llevó a los Padres de la Misión a la iglesia de San Andrés del Quirinal y concedió a Pablo de la Cruz la casa y la basílica de los Ss. Juan y Pablo. En ella, junto al Coliseo, vivió los últimos años de su vida; allí recibió las visitas de Clemente XIV, en 1774, y de Pío V1 en 1775. Y allí falleció unos meses más tarde, el 18 de octubre de 1775, a la edad de ochenta años.

Sus reliquias se conservan en la capilla que se inauguró en 1880.

En 1867 fue declarado santo.

(fuente: www.corazones.org)

otros santos 19 de octubre:

- Santa Frideswide
- Santa Laura de Córdoba

domingo, 18 de octubre de 2015

18 de octubre: San Pedro de Tsetinia

Etimológicamente significa “roca”. Viene de la lengua hebrea.

Hay personas que marcan toda una época y estilo de vida, incluso cuando son reyes de un pueblo.

Sienten la necesidad de estar llenos de Dios y vacíos de muchas tontadas que se nos acumulan en la vida. Balduino, rey de Bélgica, dijo un día estas palabras:"El Señor nos ha concedido una gracia al hacernos sentir un vacío ante todo lo que no es él".

Este joven era originario de Niegouch, Montenegro. Debió ser un chico muy bien dotado en los valores que dan consistencia a la persona.

A los 12 años entró ya de monje. Tenía firmemente arraigada la fe. Y como consecuente con ella, dedicó toda su vida a defender a su pueblo para que nunca la perdiera.

Supo llevar muy bien tanto el gobierno de su pequeño reino del que era el soberano, como la pastoral y la dirección espiritual del mismo, ya que era el metropolita.

En su tiempo había luchas entre clanes rivales. Con sus dotes de gobierno y la santidad de su propia vida logró que todos se entendieran e hiciesen las paces.

Cuando el peligro provenía del exterior, también tuvo arranque y valor para combatir – como soberano – contra los ejércitos del mismo Napoleón I.

Consiguió dominarlo en la batalla de Boka. Esto contribuyó a que su fama corriera por Europa como la espuma.

En el trato con los otros demostraba su recia personalidad, su bondad e indulgencia para con los demás, pero era muy exigente consigo mismo.

Aunque fue el príncipe y obispo de Montenegro, llevó una vida personal parecida más bien a la de asceta o monje.

¡Felicidades a quien lleve este nombre!

escrito por: P. Felipe Santos 
(fuente: catholic.net)

otros santos 18 de octubre:

- San Lucas Evangelista
- San Pedro de Alcántara

sábado, 17 de octubre de 2015

17 de octubre: San Juan de Licópolis

Exceptuando a san Antonio, ningún ermitaño del desierto adquirió tan amplia fama como san Juan de Egipto, que fue consultado por emperadores y cuyas alabanzas fueron cantadas por san Jerónimo, Paladio, Casiano, san Agustín, y muchos otros.

Nació en la baja Tebaida, en Licópolis, en el sitio de la actual ciudad de Asyut, y fue educado para el oficio de carpintero. A la edad de veinticinco años, abandonó el mundo y se puso bajo la dirección de un anciano anacoreta, quien, durante diez o doce años, lo ejercitó en la obediencia y abnegación de sí mismo. Juan obedeció sin replicar, por irracional que fuera la tarea que se le imponía. Durante todo un año, por mandato de su padre espiritual, diariamente regó un palo seco como si hubiera sido una planta viva y obedeció otras órdenes igualmente ridiculas. El continuó en este ejercicio hasta la muerte del anciano, y a su humildad y pronta obediencia atribuye Casiano los dones extraordinarios que más tarde recibió de Dios. Parece haber pasado cuatro o cinco años visitando varios monasterios. Finalmente se retiró a la cumbre de una escarpada colina, cerca de Licópolis, e hizo en la roca tres pequeñas celdas contiguas. Una como alcoba, otra como cuarto de trabajo y asistencia y la tercera como oratorio. Después tapió todos los accesos, dejando solamente una pequeña ventana, a través de la cual recibía las cosas necesarias para la vida y hablaba con aquellos que lo visitaban. Durante cinco días de la semana conversaba solamente con Dios, pero los sábados y los domingos, los hombres -nunca las mujeres- tenían libre acceso a él para oír sus instrucciones y sus consejos espirituales. Nunca comió antes de la puesta del sol, y se alimentaba con frutos secos y legumbres. Al principio, mientras llegó a acostumbrarse, padeció terriblemente, ya que no comía pan ni nada que fuera cocinado al fuego, pero continuó con su dieta desde los cuarenta hasta las noventa años.

Él no fundó ninguna comunidad, y sin embargo se le consideraba como el padre de todos los ascetas de la comarca y, cuando sus visitantes llegaron a ser tan numerosos que se hizo necesario construir una hospedería para recibirlos, el lugar fue administrado por sus discípulos. San Juan fue especialmente famoso por sus profecías, sus milagros y su poder de leer los pensamientos y de descubrir los pecados secretos de aquellos que lo visitaban. Maravillosas curaciones se realizaron con sólo aplicarles a los enfermos y a los ciegos el aceite que el hombre de Dios había bendecido. De sus muchas profecías, las más célebres fueron las que hizo al emperador Teodosio I. Juan le dijo que saldría victorioso en su lucha contra Máximo, y el emperador, confiado en esto, atacó y derrotó a su enemigo. Nuevamente en 392, cuatro años después, cuando Eugenio se apoderó del imperio de occidente, Teodosio acudió en busca del auxilio del recluso. Envió al eunuco Eutropio a Egipto, con instrucciones de que le llevara a san Juan, si era posible, pero que en cualquier forma averiguara con él si era mejor marchar contra Eugenio o esperar su ataque. El santo se rehusó a abandonar su celda, pero mandó decir que Teodosio saldría victorioso, aunque a costa de mucha sangre y que no sobreviviría largo tiempo a su triunfo. La predicción se cumplió: Eugenio fue derrotado en las llanuras de Aquilea y Teodosio murió pocos meses después.

Poco antes de su muerte, san Juan fue visitado por Paladio, quien nos hace un interesante relato de su viaje y recibimiento. El venerable ermitaño le dijo que estaba destinado a ser un día consagrado obispo y reveló otras muchas cosas de las que normalmente no podía tener conocimiento. De igual manera, cuando unos monjes llegaron a verlo desde Jerusalén, Juan reconoció al momento que uno de ellos era diácono, aun cuando el hecho había sido ocultado. El ermitaño tenía entonces 90 años y murió poco después. Advertido por Dios de su próximo fin, cerró su ventana y ordenó que nadie se acercara a él durante tres días. Murió pacíficamente al fin de ese lapso, estando de rodillas en oración. En 1901, la celda que él había ocupado fue descubierta cerca de Asyut.

Los bolandistas, en el Acta Sanctorum de marzo, vol. III, han extractado los principales hechos atribuidos a san Juan de Egipto en la Historia Lausiaca, de Paladio, en la Historia Monachorum y en otras partes. Referente al texto de Paladio, tenemos que consultar a C. Butler o Lucot. Para la Historia Monachorum, ver Preuschen, Palladius und Rufinus. N. de ETF: en la edición anterior del Martirologio figuraba en esta fecha otro padre del desierto de nombre Juan, san Juan Kolobos (o san Juan el enano), conocido a través de los famosos «Apotegmas de lso Padres del desierto», al que se suele situar un siglo después que el de Licópolis; a él se atribuía la misma anécdota del riego del palo seco que finalmente florece por obediencia. En el Martirologio Romano actual el de Licópolis ha sido trasladado a esta fecha (antes se celebraba el 27 de marzo) y el Kolobos ha desaparecido. Posiblemente se considere en la actualidad que son la misma persona, aunque no fue posible verificar el dato. La imagen que ilustra esta hagiografía corresponde a Juan Kolobos.

extraído de «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI 
(fuente: www.eltestigofiel.org)

ootros santos 17 de octubre:

- Beata Tarsila Cordoba Belda
- San Ignacio de Antioquía

viernes, 16 de octubre de 2015

16 de octubre: San Galo

Presbítero y Monje

 Martirologio Romano: En Arbon, hoy en Suiza, san Galo, presbítero y monje, que aún adolescente fue recibido por san Columbano en el monasterio de Bangor, en Irlanda, para dedicarse después a propagar el Evangelio en estas regiones y enseñar a los hermanos la disciplina monástica. Descansó en el Señor ya casi centenario. († 645)

Etimológicamente Galo = originario de la Galia. Viene de la lengua latina.


Breve Biografía

El más famoso de los discípulos e imitadores de san Columbano fue san Galo. Era originario de Irlanda y se educó en el gran monasterio de Bangor, bajo la dirección de los santos abades Comgall y Columbano. En dicho monasterio florecían los estudios, sobre todo los sagrados, y san Galo llegó a ser muy versado en gramática, poética y Sagrada Escritura.

Según ciertos relatos, allí recibió la ordenación sacerdotal. Cuando san Columbano partió de Irlanda, san Galo fue uno de los doce que le siguieron a Francia, donde fundaron el monasterio de Annegray y, dos años después, el de Luxeuil.

San Galo pasó allí veinte años, pero lo único que sabemos sobre él, durante ese período, es que un día su superior le envió a pescar en un río, y el santo fue a otro, donde no consiguió atrapar un solo pez. Al ver su cesto vacío, su superior le reprendió y entonces San Galo se dirigió al río que su superior le había indicado e hizo una pesca abundantísima.

El año 610, san Columbano fue desterrado del monasterio, y san Galo partió con él; como no consiguiesen ir a Irlanda, predicaron el Evangelio en las cercanías de Tuggen y del lago de Zurich. El pueblo no los recibió bien, por lo cual, según dice el biógrafo de san Galo, abandonaron «a aquella multitud ingrata y desagradable para no desperdiciar en almas estériles los esfuerzos que podían fructificar en almas mejor dispuestas».

Un sacerdote llamado Wilimar les ofreció refugio en Arbón, cerca del lago de Constanza. Los siervos de Dios se construyeron un par de celdas en las proximidades de Bregenz, donde convirtieron a muchos idólatras; al terminar uno de sus sermones, san Galo arrojó al río las estatuas de los ídolos. Su atrevimiento convirtió a unos y enfureció a otros. Los dos santos permanecieron allí dos años y plantaron un huerto. Por su parte, san Galo, que era indudablemente un pescador muy hábil, ocupaba sus ratos libres en tejer redes y pescar en el lago. Pero el pueblo siguió obstinado en su idolatría y persiguió a los dos monjes.

Hacia el año 612, Teodorico, el gran enemigo de san Columbano, se convirtió en el amo de Austrasia y éste decidió huir a Dalia; san Galo no quería separarse de él, pero la enfermedad le impidió seguirle. Según una leyenda, san Columbano, quien no creía que su amigo estuviese realmente muy enfermo, le impuso en castigo no volver a celebrar la misa mientras él viviese, y san Galo obedeció esa orden injusta.

Después de la partida de san Columbano y sus hermanos, san Galo cargó con sus redes y se fue a vivir con Wilimaro en Arbón, donde pronto recuperó la salud. Entonces, el diácono Hiltibodo le ayudó a elegir, a orillas del río Steinach, un sitio en el que la pesca era abundante, y allí se estableció el santo. Pronto se le reunieron algunos discípulos, a quienes san Galo impuso la regla de san Columbano. La fama de san Galo continuó creciendo hasta su muerte, ocurrida en 627 ó 645 en Arbón, a donde había ido a predicar.

Los biógrafos del santo narran otros detalles de su vida. Algunos son de autenticidad dudosa y otros ciertamente falsos. Una semana después de haberse establecido a orillas del Steinach con el diácono Hiltibodo, san Galo tuvo que ir a exorcizar, muy contra su voluntad, a la hija del duque Gunzo, de la que dos obispos habían intentado en vano arrojar los demonios. San Galo tuvo éxito, y el demonio escapó de la boca de la joven en forma de pájaro negro. El rey Sigeberto, de quien la joven Fridiburga era la prometida, ofreció a san Galo una sede para mostrarle su gratitud; pero el santo se negó a aceptarla y persuadió a Fridiburga de que ingresase en un convento de Metz, en vez de casarse con el monarca. A pesar de ello, Sigeberto no guardó rencor a san Galo; más tarde, los monjes de la abadía de San Galo afirmaron erróneamente que Sigeberto había regalado al santo las tierras de la abadía y la había sustraído a la jurisdicción del obispo de Constanza.

La sede de Constanza fue ofrecida de nuevo a san Galo, quien volvió a rechazarla, pero nombró obispo al diácono Juan, discípulo suyo, y predicó el día de su consagración. San Galo tuvo una revelación sobre la muerte de san Columbano en Bobbio; los discípulos de éste, siguiendo las instrucciones de su maestro, enviaron a san Galo su báculo abacial en prueba de que le había perdonado por no haberle acompañado a Italia.

Cuando murió san Eustacio, a quien san Columbano había nombrado abad de Luxeuil, los monjes eligieron a san Galo; pero la abadía era ya entonces muy rica, y el humilde siervo de Dios apreciaba demasiado la pobreza y la vida penitente para dejarse arrancar de ella, de suerte que siguió ejerciendo su labor apostólica donde estaba. Sólo salía de su celda para ir a instruir y predicar a los habitantes de las regiones más agrestes y abandonadas. Cuando estaba en su ermita, solía pasar días y noches enteras en contemplación.

Walafrido Strabo, además de la biografía propiamente dicha, escribió un volumen sobre los milagros obrados en el sepulcro de san Galo. Dicho autor hace notar que su biografiado «poseía un gran sentido práctico» y que fue uno de los principales misioneros en Suiza.

La fiesta de san Galo se celebra en Irlanda y en Suiza. Su fama ha sido superada por la del monasterio que fundó a orillas del Steinach, en el sitio que ocupa actualmente el pueblecito de Saint-Gall, en el cantón suizo del mismo nombre. Otmaro organizó dicho monasterio un el siglo VIII. Sus monjes rindieron en la Edad Media incalculables servicios a la ciencia, la literatura, la música y otras artes, y la biblioteca y el «scriptorium» del monasterio se contaban entre los más famosos de la Europa occidental. El monasterio fue secularizado después de la Revolución Francesa; felizmente se conserva todavía una buena parte de la biblioteca junto a la iglesia abacial, que fue reconstruida y es hoy la catedral de la diócesis de Saint-Gall.

¡Felicidades a quien lleve este nombre!

VIDAS DE LOS SANTOS Edición 1965
Autor: Alban Butler (†)
Traductor: Wilfredo Guinea, S.J.
Editorial: COLLIER´S INTERNATIONAL - JOHN W. CLUTE, S. A.
(fuente: catholic.net)

otros santos 16 de octubre:

- Beato Juan de Palafox y Mendoza
- Beato Agustín Thevarparampil

jueves, 15 de octubre de 2015

15 de octubre: Beato Narciso Basté Basté

El beato Narciso Basté, pionero de la socioeducación católica

Coetáneo de sacerdotes pedagogos como Poveda, Manjón, Ayala y Amigó

VALENCIA, lunes 27 de junio de 2011 (ZENIT.org).-El próximo 8 de julio, tendrá lugar en la sede de la Universidad Católica de Valencia la defensa de una tesis doctoral que revela la labor pionera en la socioeducación del beato jesuita Narciso Basté (1866-1936).

En resumen, la tesis de Carlos Martínez Herrer, dirigida por el profesor de la Universidad Católica de Valencia José Ignacio Prats Mora, presenta “La pedagogía de la religión”, como “síntesis de religiosidad y cultura”, promovida por este mártir en el contexto del primer tercio del siglo XX en el Patronato de la Juventud Obrera de Valencia.

El padre Basté fue un sacerdote jesuita que conocieron bien los miles de jóvenes que se acercaron al Patronato de la Juventud Obrera de Valencia, antes de la guerra española de 1936-1939, cuyo recuerdo sólo permanecía en las almas de algunos nonagenarios, hasta que el 11 de marzo de 2001 Juan Pablo II lo elevó a los altares en el proceso de beatificación de los mártires valencianos del siglo XX.

“El padre Basté --dice a ZENIT el autor de la tesis-- no necesitaba el martirio para ser beatificado, porque ya en vida tenía fama de santo”.

Fue, como el fundador del Patronato, Gregorio Gea, un hombre plenamente entregado a la causa de la evangelización.

Se entregó de lleno, durante más de treinta años, al Patronato de la Juventud Obrera de Valencia: catequesis, apostolado con los jóvenes, culto litúrgico, confesiones, visitas asiduas a los enfermos, ayuda a los pobres y necesitados, fueron sus principales actividades apostólicas, pero fue también, como director del Patronato, un práctico de la acción social y educativa entre la juventud.

“Cierto es --añade Carlos Martínez Herrer-- que la vida de las secciones piadosas, sociales, culturales, deportivas, recreativas y escolares del Patronato informaron la vida del padre Basté y también la de todos los que nos hemos acercado al Patronato en su ya larga historia”.

Las escuelas, las colonias de Serra, los equipos de fútbol, la banda de música, los huertos del Parque, el grupo excursionista, los belenes, el teatro, etc., son instituciones que merecen una aproximación historiográfica profunda e individualizada, por la influencia que han tenido, y aún tienen, en la vida de miles de valencianos.

“Ello no obsta para decir que, en el plan de Basté, la congregación mariana fue el alma que insuflaba a las distintas secciones del Patronato, la joya de la corona”, afirma Martínez Herrer.

Hasta el momento presente, este tratado sobre la obra de Basté dentro del Patronato, desde una perspectiva pedagógica, ha motivado la intervención en una mesa redonda, una ponencia central y tres comunicaciones en congresos científicos de Pedagogía y Humanidades, en sendas líneas de investigación, lo que corrobora el interés de la materia: la recuperación de instituciones educativas católicas que funcionaron con éxito en otros momentos de la historia, “y cuya experiencia no puede ser preterida en un momento de urgencia como el presente”, asegura el doctorando.

Son coetáneos de Basté, en España, los sacerdotes pedagogos san Pedro Poveda, Andrés Manjón, Miguel Fenollera, los salesianos Guillermo Viñas y Rodolfo Fierro; los jesuitas Campoamor, Ruiz Amado, Félix Restrepo, Pablo Hernández y Ángel Ayala; el escolapio Tomás Viñas; el cardenal Ángel Herrera Oria, el marianista Domingo Lázaro, el agustino Teodoro Rodríguez, el terciario capuchino Luis Amigó y Ferrer, Manuel Siurot, etc, “una época dorada de la pedagogía católica que, en aras de una pedagogía perenne, debemos recuperar para la actualidad”, afirma Martínez Herrer.

Narciso Basté Basté estuvo destinado en la residencia casa profesa de Valencia, desde octubre de 1901 hasta la disolución de la Compañía de Jesús, en enero de 1932, con el encargo de director de la Congregación Mariana de Nuestra Señora de los Ángeles y San Luis Gonzaga (la del Patronato de Valencia), que llegó a ser la más numerosa de la ciudad.

El Patronato de la Juventud Obrera de Valencia fue dirigido por los jesuitas desde 1901 hasta el presente año 2011.

“Sirva pues este trabajo como homenaje no sólo al beato Padre Basté sino también a todos los operarios de San Ignacio, en los 110 años de servicio en el Patronato, entre los cuales el padre Terrades Díaz cierra un ciclo que, sin duda alguna, ha sido para la mayor gloria de Dios. Qué gran importancia han tenido para la fe y la educación las congregaciones marianas”, concluye el autor.

escrito por Nieves San Martín (27 de junio de 2011) © Innovative Media Inc.

otros santos 15 de octubre:

- Beato Pedro Verdaguer Saurina
- Santa Teresa de Jesús

miércoles, 14 de octubre de 2015

14 de octubre: San Calixto I, papa

(Escrito por la mayoría de los latinos, Agustín, Optato, etc. como Callistus o Calistus).

Mártir, murió alrededor del 223. Su contemporáneo, Julio Africano, da la fecha de su ascenso como el primer (¿o segundo?) año de Elagábalo, es decir, en el 218 ó 219. Eusebio de Cesarea y el Catálogo Liberiano están de acuerdo en darle cinco años de episcopado. Sus Actas son espurias, pero él es el primer Papa que se halla en el «Depositio Martirium» del siglo IV, y esto es buena evidencia de que realmente fue mártir, aunque vivió en un tiempo de paz bajo Alejandro Severo, cuya madre fue cristiana. Sabemos por el «Historiae Augustae» que el lugar donde había él construido un oratorio era reclamado por los taberneros, los popinarii, mas el emperador decidió que el culto de cualquier dios era mejor que una taberna. Se dice que esto fue el origen de Santa María en Trastevere, que fue construida, según el Catálogo Liberiano, por el Papa San Julio I, juxta Callistum. De hecho, la iglesia de San Calixto se encuentra cerca, y contiene un pozo en el que, según la leyenda, arrojaron su cuerpo, y ésta es probablemente la iglesia que construyó y no la basílica más famosa. Fue enterrado en el cementerio de Calepodio en la Vía Aurelia, y el “Depositio Martirum” (Callisti in viâ Aureliâ miliario III) y los martirologios posteriores colocan su aniversario el día 14 de octubre; su fiesta aún se guarda en dicho día. Sus reliquias fueron trasladadas en el siglo IX a Santa María en Trastevere.

Nuestro principal conocimiento de este Papa nos viene de sus implacables enemigos: Tertuliano y el antipapa que escribió el «Philosophumena» sin duda, San Hipólito. Sus calumnias probablemente se basan en hechos. De acuerdo al «Philosophumena» (c. IX), Calixto era esclavo de Carpóforo, un cristiano de la casa de César. Su amo le confió grandes cantidades de dinero a Calixto, con el que fundó un banco donde los hermanos y las viudas depositaban su dinero, todo el cual perdió Calixto y luego huyó. Carpóforo lo siguió hasta Porto, a donde se había embarcado Calixto. Viendo que su amo se acercaba en una barca, el esclavo se lanzó al mar, pero le impidieron que se ahogara, lo arrastraron a la orilla y fue destinado al castigo reservado para los esclavos: el pistrinum, o molino que se mueve con la mano. Los hermanos, creyendo que todavía tenía el dinero a su nombre, rogaron para que fuera soltado. Pero no tenía nada, de manera que de nuevo buscó la muerte insultando a los judíos en su propia sinagoga. Los judíos lo arrastraron ante el prefecto Fusciano. Carpóforo declaró que a Calixto no debía vérsele como cristiano; pero se pensó que intentaba salvar a su esclavo, y Calixto fue enviado a las minas de Cerdeña. Poco después, Marcia, la señora de Cómodo, mandó llamar al Papa Víctor y le preguntó si había mártires en Cerdeña. Él le dio la lista sin incluir a Calixto. Marcia envió a un eunuco, el cual era sacerdote (o «anciano»), para que librara a los prisioneros. Calixto cayó a sus pies, y lo persuadió para que se lo llevara a él también. Víctor estaba enfadado; pero siendo un hombre compasivo, guardó silencio. Sin embargo, envió a Calixto a Ancio con un subsidio mensual. Cuando Ceferino se convirtió en Papa, llamaron a Calixto y le encomendaron el cementerio perteneciente a la Iglesia, no una catacumba privada; desde entonces lleva el nombre de Calixto. Obtuvo gran influencia sobre los [ignorancia|ignorantes]], los analfabetos, y se aprovechó de Ceferino mediante sobornos. No se nos dice cómo llegó a acaecer que el esclavo fugitivo (ahora libre por la ley romana de su amo, el cual perdió sus derechos cuando Calixto fue condenado a la servidumbre penal del Estado) se volvió archidiácono y luego Papa.

Döllinger y De Rossi han destruido este escándalo contemporáneo. Para empezar, Hipólito no dice que Calixto por su propia culpa perdió el dinero que se le había confiado. Es evidente, además, que saltó de la nave para escapar y no para suicidarse. Que Carpóforo, un cristiano, castigara a un esclavo cristiano con la horrible pena del pistrinum no habla bien del carácter del amo. La intercesión de los cristianos es a favor de Calixto. Es absurdo suponer que buscó la muerte atacando una sinagoga; está claro que él pidió a los prestamistas judíos que le pagaran lo que le debían, pero con cierto riesgo para sí mismo. La declaración de Carpóforo de que Calixto no era cristiano fue escandalosa y falsa. El mismo Hipólito muestra que Calixto fue enviado como cristiano a las minas, y por lo tanto como confesor de la fe, y que fue puesto en libertad como cristiano. Si el Papa Víctor le concedió a Calixto una pensión mensual, no hay por qué suponer que lamentara su liberación. No es probable que Ceferino fuera ignorante y abyecto. Difícilmente pudo Calixto haber llegado tan alto por sí mismo sin la ayuda de talentos importantes, y el espíritu vengativo exhibido por Hipólito y su teología defectuosa explican el por qué Ceferino colocó su confianza en Calixto en lugar de San Ireneo, su sabio discípulo.

Tanto Hipólito como Tertuliano impugnan la ortodoxia de Calixto basados en que en un famoso edicto éste les concedió, tras la debida penitencia, la comunión a quienes habían cometido adulterio y fornicación. Está claro que Calixto basó su decreto en el poder de atar y desatar concedido a San Pedro, a sus sucesores y a todos los que se hallan en comunión con ellos. «En cuanto a vuestra decisión” —exclama el montanista Tertuliano—, “os pregunto: ¿de dónde usurpáis este derecho de la Iglesia? Si es porque el Señor le dijo a Pedro: “sobre esta roca construiré mi Iglesia, te daré las llaves del reino de los cielos”, o “lo que atares o desatares sobre la tierra será atado o desatado en el cielo”; que ustedes presumen que esta potestad de atar y desatar ha sido dado a ustedes también, esto es, a toda Iglesia en comunión con la de Pedro, (ad omnem ecclesiam Petri propinquam, i.e. Petri ecclesiae propinquam), ¿quién sois que destruís y alteráis la manifiesta intención del Señor, quien le confirió esto sólo y personalmente a Pedro?” (On Pudicity 21) El edicto fue una orden para toda la Iglesia (ib., I): «Escucho que se ha publicado un edicto, uno perentorio; el obispo de obispos, es decir, el Sumo Pontífice, proclama: Perdono los crímenes de adulterio y fornicación a los que han hecho penitencia». Sin duda que Hipólito y Tertuliano sostenían una supuesta costumbre de tiempos primitivos, y se creía que el Papa, al decretar una relajación, promulgaba una nueva ley. Sobre este punto es innecesario justificar a Calixto.

Otras quejas de Hipólito son que Calixto no obligó a los conversos de la herejía a hacer penitencia pública por los pecados cometidos fuera de la Iglesia (esta clemencia era costumbre en tiempos de san Agustín); que había recibido en su “escuela” (es decir, la Iglesia católica) a los que Hipólito había excomulgado de “la Iglesia” (es decir, su propia secta); que declaró que un pecado mortal no era (“siempre”, podríamos suplir) razón suficiente para deponer a un obispo. Tertuliano (De Exhort. Castitatis, VII) habla con desaprobación de obispos que se habían casado más de una vez; asimismo, Hipólito acusa a Calixto con ser el primero en permitir esto, contra la regla de san Pablo. Mas en Oriente, los matrimonios contraídos antes del bautismo no se contaban, y en cualquier caso, el Papa puede dispensar de dicha ley si surge la necesidad. De nuevo, Calixto permitió el matrimonio al clero inferior, y permitió a las damas nobles casarse con personas humildes y esclavos, lo cual estaba prohibido por la ley romana; de este modo dio ocasión para el infanticidio. Aquí Calixto una vez más insistía correctamente en la distinción entre la ley eclesiástica del matrimonio, y la ley civil, cosa que épocas posteriores siempre han enseñado. Hipólito también declaró que el rebautismo (de herejes) se realizó por primera vez en tiempos de Calixto, mas no declara si Calixto fue responsable de ello. En general, pues, está claro que la Iglesia católica toma partido por Calixto en contra del cismático Hipólito y el herético Tertuliano. Ni una palabra se dice contra el carácter de Calixto desde su promoción, ni contra la validez de su elección.

Hipólito, sin embargo, considera hereje a Calixto. Ahora, la propia cristología de Hipólito es muy imperfecta, y nos dice que Calixto lo acusó de diteísmo. No es de sorprenderse, pues, si llama a Calixto el inventor de cierto tipo de sabelianismo modificado. En realidad, es cierto que Ceferino y Calixto condenaron a varios monarquianos y a Sabelio mismo, así como el error opuesto de Hipólito. Esto es suficiente para demostrar que Calixto mantuvo la fe católica. Y de hecho no puede negarse que la Iglesia de Roma debió haber sostenido una doctrina trinitaria no muy distante de la enseñada por el contemporáneo mayor de Calixto (Tertuliano) y por su contemporáneo menor (Novaciano), doctrina que no fue tan explícitamente enseñada en la mayor parte de Oriente por largo tiempo después. Las acusaciones de Hipólito hablan a favor de la segura tradición de la Iglesia romana y a favor de su perfecta ortodoxia y moderación. Si conociéramos más sobre San Calixto a partir de fuentes católicas, probablemente aparecería como uno de los Papas más grandes.

Bibliografía: Las Hechos de San Calixto fueron defendidos no críticamente en el Acta SS., 14 de octubre; y por MORETTI, De S. Callisto P. et M. (Roma, 1752). Los Philosophumena fueron publicados por primera vez en 1851. En cuanto a la historia de Calixto, las obras de BUNSEN, Hipólito y su Tiempo (Londres, 1852), y CH. WORDSWORTH, San Hipólito y la Iglesia de Roma (Londres, 1853) no tienen ningún valor. La obra magna de DOLLINGER, Hippolytus un Kallistus (Ratisbona, 1853), tr. PLUMMER (Edimurgo, 1876) sigue siendo la máxima autoridad. Véase también DE ROSSI, Bulletino di Arch. Crist., IV (1886); NORTHCOTE y BROWNLOW, Roma Sotterranea (Londres, 1879), I, 497-505. De Rossi observa que el Liber Pontificalis llama a Calixto el hijo de Domicio, y encontró el nombre Callistus Domitiorum estampado en algunos títulos de principios del siglo II. Además, existe una inscripción de un Carpóforo, hombre libre de M. Aurelius. El edicto de Calixto sobre la penitencia ha sido restaurado con demasiada convicción por ROLFFS, Das Indulgenz-Edikt des römischen Bischofs Kallist (Leipzig, 1893), Harnack piensa que Calixto también emitió un decreto sobre el ayuno, y que otros escritos suyos los pudo haber conocido el Pseudo-Isidoro, quien atribuyó dos cartas a él (las cuales se encontrarán en los concilios, en HINSCHIUS, etc.); una de estas parece hallarse en conexión con la decisión atribuida a Calixto por Hipólito; véase HARNACK, Chronol., II, 207-8. Sobre la catacumba de san Calixto, véase DE ROSSI, Roma Sotterranea (Roma, 1864-77); NORTHCOTE Y BROWNLOW, Roma Sotterranea (Londres, 1879).

Chapman, John. "Pope Callistus I." The Catholic Encyclopedia. Vol. 3. New York: Robert Appleton Company, 1908. .
 

Traducido por Manuel Rodríguez Ramírez. Revisado y corregido por Luz María Hernández Medina. 

(fuente: ec.aciprensa.com)

otros santos 14 de octubre:

- Santo Domingo Lorigado

martes, 13 de octubre de 2015

13 de octubre: Santa Chelidonia (Celidonia o Quelidonia)

Eremita

Martirologio Romano: Cerca de Subiaco, en el Lacio, santa Quelidona o Celidona, virgen, que, como dice la tradición, durante cincuenta y dos años condujo vida solitaria y austera, dedicada únicamente a Dios, (1152).

Etimología: Chelidonia = golondrina. Viene de la lengua griega.

Esta chica, de nombre original y que no mucha gente lo lleva, disfrutaba con la soledad. Se pasó nada menos que 60 años en el monte que rodea la ciudad de Abruzzo, Italia.

Este lugar era entonces un itinerario importante para lograr la santidad, debido, en parte, a las huellas de san Benito y a su inmensa obra religiosa.

Fue aquí a donde se retiró la primera vez para llevar una vida de penitencia y oración.

Fundó doce eremitorios. Hoy queda sólo el de santa Escolástica, hermana de san Benito.

Esta joven se fue en peregrinación a Roma. A su vuelta, tomó el hábito de monja en el monasterio de santa Escolástica. Esto significa que lo hizo en la comunidad femenina más antigua de Occidente.

Su vida estuvo marcada por el silencio, la oración, la meditación y la contemplación.

La muerte le sobrevino en 1152. Cuatro siglos más tarde, sus reliquias se llevaron a la iglesia de santa Escolástica, en donde se veneran.

Ahora, ya sin sus vuelos como las golondrinas de una parte para otra por el monte, se le honra como a la patrona principal de la diócesis de Subiaco.

Posiblemente, en nuestros días habría menos estrés e infartos si mucha gente dedicara algunos días a lo que hizo Chelidonia. Sería la mejor terapia para todo aquel que siente necesidad de paz interior. Y es un hecho que las hospederías de los monasterios se encuentran llenas todo el año de personas que buscan el silencio.

¡Felicidades a quien lleve este nombre!

Comentarios al P. Felipe Santos: fsantossdb@hotmail.com 
(fuente: catholic.net)

otros santos 13 de febrero:

- Beato Pierre-Adrien Toulorge
- Beata Alejandrina María da Costa
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