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domingo, 13 de diciembre de 2015

13 de diciembre: Beato Juan Marinoni

«Maestro de los teatinos»

Compañero, colaborador y maestro de santos, Juan Marinoni nació en Venecia en 1490. Era hijo de una selecta familia que tenía sus raíces en Bérgamo. Fue el tercero y último de los hermanos, y lo bautizaron con el nombre de Francisco. Cursó estudios en la Universidad de Padua y fue ordenado sacerdote. Era parte integrante del clero en la Colegiata de San Pantaleón, sacristán de la Basílica de San Marcos –misión que ya ostentaba en 1515–, y uno de sus canónigos. Durante un tiempo fue capellán y superior del Hospital de los Incurables.

La fundación de Clérigos Regulares iniciada por san Cayetano de Thiene daba sus primeros pasos, y el beato, que quería consagrar su vida a Cristo como religioso, renunció a su canonjía y se integró en ella en 1528. Profesó en mayo de 1530, tomando el nombre de Juan. Le impuso el hábito Giampietro Carafa, futuro pontífice Pablo IV, y comenzó a colaborar estrechamente con el fundador, san Cayetano. De hecho, tres años más tarde, a solicitud del papa Clemente VII, ambos se trasladaron a Venecia y abrieron la primera casa. Además, se fueron reemplazando sucesivamente en las labores de gobierno.

Juan era un hombre admirado por su sencillez, caridad y humildad. Fue un gran confesor; tenía sabiduría para la dirección espiritual y la formación de los futuros sacerdotes, por lo que es considerado «Maestro de los teatinos». Entre otros egregios sacerdotes, bajo su enseñanza se apasionaron por Cristo y aprendieron los matices del carisma fundador, el beato cardenal Pablo Burali, Jaime Tormo, Salvador Caracciolo, que fue arzobispo de Conza, y san Andrés Avelino, a quien se debe la semblanza que escribió del P. Marinoni, y al que asistió en el momento de su muerte. San Andrés retrató a su maestro diciendo que: «...siempre fue de naturaleza amable, por lo que era querido, respetado y admirado por los fieles quienes le rendían honores y lo tenían por un santo...». Ciertamente, ejerció un liderazgo espiritual entre los religiosos.

Como orador, el beato Juan conmovía a los fieles con sus encendidas palabras que ponían de manifiesto su amor a Cristo. Se caracterizó también por su devoción a la Pasión, y su sensibilidad por los necesitados. Para poder atenderlos, inició junto a san Cayetano la creación de los «Montes de Piedad» que tanto bien hicieron en estos colectivos tan desfavorecidos, rescatándolos con ella de oportunistas y desaprensivos usureros. Tuvieron tanto éxito que se convirtieron luego en el Banco de Nápoles. Juntos, el santo y este beato, también combatieron movimientos contrarios a la Iglesia. Pablo IV ofreció a Juan ser obispo en varias ocasiones, pero sintiéndose indigno de ese honor declinó aceptar la misión.

Hasta el final de sus días estuvo orando por todos y creando nuevas vías de ayuda para los pobres y los ancianos. Fue en ese periodo cuando abrió hospicios para ellos y puso en marcha hospitales. En cinco ocasiones fue Prepósito de la Casa de San Pablo de Nápoles, y en ella murió el 13 de diciembre de 1562. Sus restos recibieron sepultura en el cementerio de San Pablo el Mayor, y se conservan junto a las reliquias de su fundador, san Cayetano. Su culto fue confirmado por Clemente XIII el 11 de septiembre de 1762.

escrito por Isabel Orellana Vilches
(fuente: zenit.org)

otros santos 13 de diciembre:

- Santa Lucía
- Beata María Magdalena de la Pasión

sábado, 12 de diciembre de 2015

12 de diciembre: San Corentino de Quimper

En Quimper, de la Bretaña Menor, san Corentino, venerado como el primer obispo de esta ciudad.

Nada cierto se sabe sobre san Corentino. Su leyenda es tardía, y sólo digna de mención porque dio lugar a una iconografía específica, pero no porque tenga probabilidades de conservar auténticos recuerdos históricos. Dicha leyenda afirma que Corentino era de origen celta, de Cornualles, y que vivó en Bretaña como ermitaño; para alimentarse, cada día pescaba el mismo pez, del que comía un pedazo, sin que el pez muriera. Por ello en algunas imágenes aparece con báculo y mitra de obispo, ante una pecera con un único pez.

Dos códices de Quimper, pero tardíos, uno del siglo XII y otro del XV lo mencionan como primer obispo de Quimper, y algunas tradiciones dicen que fue ordenado por san Martín de Tours, por tanto en el siglo IV. Duchesne ha demostrado que la diócesis de Quimper estuvo representada en los concilios de Angers (453) y Vannes (465), pero en los dos casos lo estuvo por prelados. Parece más probable que Corentino haya sido un monje del siglo VI o más tardío.

Ver Gallia Christiana, nova (1856), XIV, 871-90; 971-1017, and instr., 189-208; 225-32; Duchesne, Fastes épiscopaux, II, 244- 56; 368-71; 387-88; Tresvaux, L'Église de Bretagne (Paris, 1839); citados por Georges Goyau en «Diocese of Quimper», Catholic Encyclopedia (1911). la imagen y el fragmento de la leyenda tomados de la breve noticia de Fabio Arduino en Santi e beati.

(fuente: www.evangeliodeldia.org)

otros santos 12 de diciembre:

- Santa Juana Francisca de Chantal
- Santa Amalia

viernes, 11 de diciembre de 2015

11 de diciembre: Beato Hugolino Magalotti

Reconocimiento del culto litúrgico: Pío IX, el 4 de octubre de 1856
Nacimiento: Fiegni (Macerata, Italia), hacia 1320
Muerte: Fiegni (Macerata, Italia), 11 de diciembre de 1373
Orden: De la Penitencia - Orden Franciscana Seglar



Este anacoreta de los montes Sibilinos, nació en Fiegni, cerca de Fiastra, en la provincia italiana de Macerata, hacia el año 1320. Su padre, Magalotto III, descendía de la noble familia de los Magalotti, que fueron señores de cuatro feudos pasados al municipio de Camerino: Appennino, Poggio, Cerreto y Fiastra. A la familia les quedaba como residencia el castillo de Fiegni, que fue donde creció y se educó el beato Hugolino, que había quedado huérfano de madre desde el momento del parto. Gracias a su sólida formación espiritual pudo superar otra dura prueba: la muerte de su padre cuando tenía apenas 13 años. A partir de entonces se dedicó al estudio y meditación de las Escrituras, y fue madurando en él la idea de seguir el consejo evangélico: "Ve, vende lo que tienes, dalo a los pobres y sígueme". Cumplidos los 20 años, vendió todas las propiedades heredadas de sus padres, y se retiró a hacer vida de ermitaño.

La primera ermita del beato Hugolino fue la de san Liberado, fundada, según la tradición, por san Francisco de Asís en la ladera del monte Ragnolo, no lejos de las fuentes del río Tenna. Algunos creen había profesado la regla de los frailes menores, pero lo más probable es que se consagrara como penitente de la orden franciscana seglar. De vez en cuando se acercaba al monasterio benedictino de Ríosacro, a recibir los sacramentos. Pero tuvo que abandonar el lugar, ya que acudía a él mucha gente de toda condición, en busca de ayuda y consuelo material y espiritual. Con su oración curó a un cierto Pedro de Brunfort, tullido de nacimiento e incapacitado para andar; devolvió la vista a un tal Antonio, que había pedido un ojo cortando leña; liberó a una pobre mujer asaltada por dolores agudos y por convulsiones; curó a algunos endemoniados.

Para evitar nuevas peregrinaciones de devotos se mudó al otro lado del monte Ragnolo, a un lugar rodeado de rocas y hayas, cerca de Fiegni. Aquí permanecerá Hugolino hasta el final de sus días, dedicado a la oración y la meditación en íntima unión con Dios, domando los instintos de su cuerpo con ayunos y abstinencias. Se alimentaba con el poco pan que recibía de limosna, con hierbas y raíces, y bebía de una fuente que, según la tradición, hizo brotar él mismo. Su lecho era una tabla desnuda. En la soledad de la cueva sufrió tentaciones y tuvo visiones alucinantes, apariciones diabólicas que le impedían el sueño y le quitaban el apetito, pero siempre salió vencedor en las pruebas. Nuevas peregrinaciones de devotos empezaron a acudir en su busca, y se cuentan nuevos prodigios obrados por su intercesión.

El beato Ugolino Malagotti vivió como ermitaño unos 30 años, hasta que, cargado de años y consumido por los ayunos y las mortificaciones, murió en su cueva el 11 de diciembre de 1373, asistido por algunos de sus devotos y por un monje sacerdote de Ríosacro. Su cuerpo fue llevado al castillo de Fiegni, donde había nacido, y lo sepultaron en la antigua iglesia abandona de San Juan Bautista, que pasó a denominarse de los Santos Juan y Hugolino. Hoy es conocida como Santuario del Beato Hugolino. Cerca de la fuente donde el beato se retiraba a orar edificaron recientemente una capillita dedicada a él. El papa Pío IX aprobó el culto litúrgico el 4 de octubre de 1856.

(fuente: www.fratefrancesco.org)

- San Damaso I, Papa
- Santa María de las Maravillas de Jesús

jueves, 10 de diciembre de 2015

10 de diciembre: San Milciades (Melquiades)

PAPA Y MÁRTIR

(314 p.c.) Sabemos muy poco sobre San Milcíades o Melquíades. La historia le recuerda sobre todo porque en su época terminó la era de las persecuciones y el emperador Constantino dio la paz a la Iglesia. Milcíades era originario de África, según se dice. Fue elegido para ocupar la cátedra pontificia el 2 de julio, probablemente el año 311. Después de la batalla de Puente Milvio, en la que Constantino derrotó a Majencio el 28 de octubre de 312, el victorioso emperador se dirigió a Roma. A principios del año 313, proclamó el edicto de tolerancia del cristianismo (y de todas las otras religiones) en el Imperio. Más tarde, concedió otros privilegios a la Iglesia y suprimió las condiciones de incapacidad legal que pesaban sobre los cristianos. Los cristianos que se hallaban en las prisiones y en las minas, fueron puestos en libertad. Celebraron la victoria de Cristo con himnos de alabanza a Dios y oraban noche y día para que aquella paz, que venía a poner término a diez años de violenta persecución, fuese durable.

La alegría de la Iglesia se vio ensombrecida por los primeros brotes del cisma donatista en África. La ocasión fue la elección de Ceciliano como obispo de Cartago, ya que los donatistas pretendían que su consagración era inválida, porque durante la persecución, Ceciliano había entregado los libros sagrados. (Los donatistas sostenían erróneamente que los sacramentos administrados por un ministro indigno son inválidos y que los pecadores no pueden ser miembros de la Iglesia.) A petición de Constantino, el Papa reunió un sínodo de obispos italianos y galos en Roma. Los obispos dictaminaron que la elección y consagración de Ceciliano habían sido válidas. San Agustín refiriéndose a la moderación con que procedió san Milcíades en ese asunto, le califica de hombre excelente, verdadero hijo de la paz y padre de los cristianos. La liturgia venera a este Pontífice como mártir, ya que, según dice el Martirologio Romano, sufrió mucho durante la persecución de Maximiano (antes de su elección al pontificado).

San Milcíades comprendió que la paz ofrecía a la Iglesia una gran oportunidad para convertir a los paganos y se regocijó de ese triunfo de la cruz de Cristo. Desgraciadamente, la prosperidad material introdujo en muchos casos en la Iglesia el espíritu mundano. La queja de Isaías hubiera podido repetirse con razón: "Has multiplicado la nación, pero no has aumentado su gozo." La persecución había mantenido vivo el verdadero espíritu religioso en los primeros tiempos de la Iglesia. En cambio, la prosperidad corrompió muchos corazones, por más que abundaban los ejemplos de la más alta santidad y era fácil encontrar ayuda en todas partes. Los honores temporales y la seguridad hicieron que el espíritu mundano fuese ganando terreno en muchos otros cristianos, que llegaron a convencerse de que podían servir al mismo tiempo a Dios y a Mamón. Los bienes materiales y la prosperidad son una bendición, pero también constituyen un peligro.

En el Líber Pontificalis hay un corto artículo sobre San Milcíades; pero hay en él muy pocos datos fidedignos. En la Hist. Eccles. de Eusebio hay una carta de Constantino a San Milcíades y dos cartas relacionadas con el asunto de Ceciliano; pero la cuestión del cisma donatista pertenece más bien a la historia general. A este propósito recomendamos las páginas de Palanque, en el vol. III de la Histoire de l'Eglise de Fliche y Martin. San Milcíades murió el 10 de enero: cf. CMH., pp. 34 y 428. Se dice que el santo fue sepultado en el cementerio de Calixto; véase sobre este punto a Leclercq, en DAC, vol. XI, cc. 1199-1203. Sobre el sínodo de Roma, cf. E. Caspar, en Zeitschrijt für Kirchengeschichte, vol. XLVI (1927), pp. 333-346. Acerca de los problemas de la era constantiniana, véase N. H. Baynes, Constantine the Great and the Christian Church (1929).

Vidas de los Santos de A. Butler 
(fuente: www.catolicosalerta.com.ar)

otros santos 10 de diciembre:

- Santa Eulalia de Mérida
- Beato Marco Antonio Durando

miércoles, 9 de diciembre de 2015

09 de diciembre: Beato Bernardo María Silvestrelli

El beato Bernardo María de Jesús (César Silvestrelli), nació en Roma, el 7 de noviembre de 1831, de la noble familia Silvestrelli-Gozzani. Bautizado el mismo día y confirmado el 7 de junio de 1840, fue ordenado sacerdote en el Monte Argentaro el 22 de diciembre de 1855, emitiendo la profesión religiosa el 28 de abril de 1857, en el noviciado de Morrovalle, donde tuvo como compañero al futuro San Gabriel de la Dolorosa. Muy pronto fue designado para desempeñar importantes oficios en la Congregación: director de estudiantes, maestro de novicios, rector, consultor provincial y Superior General los años 1878-88 y 1893-1907.

Intrépido campeón del espíritu de la Congregación en circunstancias particularmente difíciles, imprimió un gran impulso a nuestro instituto en el mundo. Bajo su iluminada y vigilante guía fueron fundadas seis nuevas provincias y reorganizadas las que fueron probadas por la supresión gubernativa en Italia y Francia. Habiendo renunciado al generalato, recibió por voluntad del Papa el título vitalicio de Superior General honorario. Habiéndose retirado a Moricone en la Sabina, murió allí de una caída el 9 de diciembre de 1911, con 80 años de edad. Fue beatificado por Juan Pablo II el 16 de octubre de 1988.


ORACIÓN COLECTA

Señor, Dios nuestro, que infundiste en el beato Bernardo María, presbítero,
un amor ardiente a Jesús crucificado
a través de la renuncia de los bienes temporales,
concédenos, por su intercesión y ejemplo,
que recordemos continuamente la Pasión de Cristo
para que vivamos y muramos por él, que nos redimió.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. R./ AMÉN.

(fuente: www.bidean.net)

otros santos 09 de diciembre:

- Santa Leocadia de Toledo
- San Juan Diego Cuauhtlatoatzin

martes, 8 de diciembre de 2015

08 de diciembre: San Patapio de Constantinopla

ermitaño

El Santo nació en Egipto y desde muy niño tenia “Espíritu de amor y templanza” (2ª Timoteo 1:7) este espíritu, quedo más en evidencia cuando creció.

Después de repartir toda su herencia entre los pobres, se retiro al desierto abandonado todo. Allí pasaba su tiempo rezando y estudiando. A cada persona cansada que pasaba por su morada le ofrecía hospitalidad y descanso para poder luego continuar su camino, pero también aprovechaba la ocasión para encaminar algunas almas con consejos espirituales importantes, para la salvación de las mismas.

Así la fama de Patapio se extendió rápidamente y muchos iban en busca de él, para poder escuchar de su boca las enseñanzas del Evangelio; luego de un tiempo él Santo se traslado a Constantinopla queriendo pasar desapercibido. Patapio encontró en Blajernes un lugar muy tranquilo donde se quedo, pero luego de un tiempo San Patapio por su vida santa y humilde también fue muy conocido aquí. Este gran ermitaño murió mientras oraba a Dios y sanaba a los enfermos.

(fuente: www.ortodoxia.com)

otros santos 08 de diciembre:

- San Sofronio de Chipre
- Santa Narcisa de Jesús Martillo Morán
- Inmaculada Concepción de María

lunes, 7 de diciembre de 2015

07 de diciembre: San Antonio de Siya

Abad

Etimológicamente significa “ florido, inestimable” Viene de la lengua griega.

Dice el Salmo: “Te busco de todo corazón, Señor; en mi corazón escondo tus consignas, para no pecar contra ti”.

Nació en Archangelsk. La vida de trabajo aquí era muy mala. Por eso tuvo que irse a encontrarlo a Novgorod.

Se puso al servicio de un señor mercader altamente rico. Estaba tan contento con su rendimiento, amabilidad y madurez que incluso le permitió contraer matrimonio con su hija.

Por desgracia, la mujer murió y se quedó viudo siendo todavía muy joven.

Desde entonces sólo le daba vueltas en la cabeza a una cosa: hacerse monje en un monasterio.

Y, una vez que se lo hubo pensado en serio, se encaminó al de Kensk.

Al cabo de unos años, lo dejó para irse a vivir la soledad del bosque cercano al Mar Blanco.

Se cuenta que comía solamente champiñones y frutos silvestres.

Pero cuando la soledad va cargada de santidad y de un corazón que busca ardientemente al Señor, pronto llegó la gente a conocer la virtud de este santo eremita.

Tenía muchas visitas de personas de los alrededores. Su fama se extendía cada día más y más. Incluso el príncipe de Moscú, al enterarse de su existencia y obras buenas que hacía con quien le visitaba, y que ya tenía hasta discípulos, mandó que le construyeran un monasterio.

El abad Antonio los dirigió con tanto amor y entrega a la oración y ala penitencia que todos estaban felices con él.

Bueno todos, no.

Era él mismo el que deseaba volver de nuevo a su amada soledad. Recapacitando en su interior, se decidió por volver de nuevo a la comunidad que lo pedía con insistencia.

Murió el año 1556.

¡Felicidades a quien lleve este nombre!

“Cuando se discute demasiado, se pierde la verdad” (Siro).

(fuente: catholic.net)

otros santos 07 de diciembre:

- Santa Marí­a Josefa Rosselló
- San Ambrosio de Milán
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