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domingo, 14 de febrero de 2016

14 de febrero: Santa Alejandra de Egipto

Eremita Santa
Tradicional, no incluida en el actual

Martirologio Romano

Etimológicamente Alejandra = “dominadora de los hombres”. Viene de la lengua griega.


Breve Biografía

El cristiano necesita sentirse vivo y nunca tibio, ni escéptico, ni aburrido. Debe mantenerse despierto y ardiendo en la caridad de Cristo.

Algo de esto le ocurrió a la joven Alejandra. Hay dos fuentes importantes que hablan de ella. Una es la de Palladio y otra Melania la Joven que, incluso estuvo algunas veces con ella.

En el siglo IV había una costumbre muy extendida entre los cristianos. Consistía en hacer mucha penitencia para tener el cuerpo dominado y el espíritu cada día más unido y en contacto con Dios.

Las formas de penitencia se las imponía cada cual. Una de las más comunes era alejarse del mundo, encerrarse en una cueva con un ventanuco para que le entrase la luz y pudieran darle la comida.

De esa forma – claro está – morían muy jóvenes.

Hoy nos reímos de estas penitencias. Alejandra, desde adolescente se encerró en una especie de tumba.

Ella había prometido a Dios su vida entera: desde su cuerpo virgen hasta su alma que anhelaba la santidad como el mejor de los tesoros.

Hay quienes cuentan que un joven la rondaba para casarse con ella. Y, al ver las dificultades, se marchó a la soledad de la ermita.

No huyó por miedo. Lo hizo para, de esta forma, salvar su propia vida y el alma de quien quería ser su novio.

No perdía el tiempo. Se dedicaba a orar, meditar y leer a los profetas, patriarcas, apóstoles y mártires.

Melania la Joven le llevaba la comida. Es ella quien cuenta que murió a los 30 años.

¡Felicidades a quien lleve este nombre!

escrito por el P. Felipe Santos
(fuente: catholic.net)

otros santos 14 de febrero:

- San Juan Bautista de la Concepción
- San Valentín

sábado, 13 de febrero de 2016

13 de febrero: Beata Cristina de Espoleto

Su biografía está envuelta en datos y nombres difíciles de contrastar. Dicen algunos que perteneció a la familia de los Visconti de Milán, otros la consideran emparentada con los Semenzi de Calvisano, no distante de Brescia. Se conoce a ciencia cierta – eso sí –, que era una joven físicamente agraciada y parece que contrajo dos veces matrimonio por haber enviudado de su primer esposo. ¿Fue una convertida? También la respuesta es imprecisa. Buscó voluntariamente el olvido y lo logró hasta el punto de no contar con datos exactos sobre su biografía.

Los hagiógrafos concuerdan en decir que, a partir del año 1450, decidió cambiar de vida y de nombre. A partir de ahora se llamaría Cristina. Habitó varios conventos como agustina secular, pero no permaneció mucho tiempo en ninguno para huir de toda popularidad y vivir en el olvido más absoluto, dedicada a la penitencia, la oración y las obras de misericordia con los necesitados. En 1457, deseosa de visitar los lugares santos de Asís, Roma y Jerusalén, comenzó una peregrinación. En compañía de otra terciaria, llegó a Espoleto – en la provincia de Perugia (región de Umbría), en las estribaciones de los Apeninos –, donde permaneció hasta el final de sus días, dedicándose a la asistencia de los enfermos en el hospital de la ciudad.

El 13 de febrero de 1458 – quizá sin haber llegado a los treinta años – entregó su alma al Señor, con gran fama de santidad. Su cuerpo fue sepultado en la iglesia de San Nicolás de Espoleto, regida entonces por los agustinos. Numerosas gracias y milagros atribuidos a su intercesión contribuyeron a difundir el culto surgido inmediatamente después de su muerte, que Gregorio XVI ratificó en 1834 proclamándola beata. Destaca en su vida su deseo constante de conversión.

Las fuentes de información para las notas biográficas sobre los santos y beatos agustinianos son el libro La seducción de Dios (Pubblicazioni Agostiniane, Roma 2001), cuyo autor es el P. Fernando Rojo Martínez, OSA, y Santos y beatos de la familia agustiniana. Subsidio litúrgico para el Misal agustiniano, publicado por la Federación Agustiniana Española (FAE, Madrid 2008).

(fuente: augustinians.net)

otros santos 13 de febrero:

- Beato Jordán de Sajonia
- San Martiniano

viernes, 12 de febrero de 2016

12 de febrero: San Benito de Aniane

Nacido alrededor de 745-750; fallecido en Cornelimünster, el 11 de febrero de 821. Benito, originalmente conocido como Witiza, hijo del Godo Aigulf, Conde de Maguelone en el sur de Francia, fue educado en la corte franca de Pepino, y entró en el servicio real. Tomó parte en la campaña Italiana de Carlomagno (773), después de lo cual dejó a su real señor para entrar a la vida religiosa, y fue recibido en el monasterio de San Sequanus (Saint –Seine). Se entregó muy celosamente a prácticas de ascetismo, y comprendió el valor de la Regla de San Benito como el mejor fundamento para la vida monástica.

Al volver a su hogar en 779, estableció en sus propias tierras, cerca del pequeño río de Aniane, un nuevo establecimiento monástico, que pronto se transformó en un gran monasterio, bajo el nombre de Aniane y se convirtió en el modelo y centro de la reforma monástica en Francia, introducida por Luis el Piadoso. El principal consejero del Emperador fue Benito, y la adopción generalizada de la Regla de San Benito en los monasterios del Imperio fue el paso más importante hacia la reforma. Benito tomó parte prominente en los sínodos realizados en Aquisgrán en 816 y 817, cuyos resultados se materializaron en las importantes prescripciones para la restauración de la disciplina monástica, fechadas el 10 de julio de 817; fue el entusiasta líder de esas asambleas, y él mismo reformó muchos monasterios bajo los lineamientos establecidos en las ordenanzas allí promulgadas. Con el objeto de tenerlo en cercanía de la residencia real, Luis había fundado, en el Inde, un arroyo cercano a Aquisgrán, la Abadía de Cornelimünster, la que sería un ejemplo para todas las otras abadías, y estaría bajo la guía de Benito.

En la controversia dogmática sobre el adopcionismo, bajo el liderazgo de Félix de Urgel, Benito tomó partido por la ortodoxia. Para promocionar las reformas monásticas, recopiló una colección de reglas monásticas. Uno de sus alumnos, el monje Ardo, escribió la biografía del gran abad.

Bibliografía: Para escritos Benedictinos ver Codex regularum monasticarum et canonicarum in P.L., CIII, 393-702; Concordia regularum, loc. cit; Letters, loc. cit., 703-1380. Otros tratados (loc. cit., 1381 sqq.) atribuidos a él probablemente no son autenticos. ARDO SMARAGDUS, Vida, op. cit., CIII, 353 sqq.; Mon. Germ. Hist.: Script., XV, I, 200-220; Acta SS., Feb., II, 606 sqq.; NICOLAI, Der hl. Benedict, Gründer von Aniane und Cornelimünster (Cologne, 1865); PAULINIER, S. Benoit d'Aniane et la fondation du monastere de ce nom (Montpellier, 1871); FOSS, Benedikt von Aniane (Berlin, 1884); PUCKERT, Aniane und Gellone (Leipzig, 1899); HAUCK, Kirchengesch. Deutschlands (2nda ed., Leipzig, 1900), II, 575 sqq.; BUTLER, Vidas de los Santos, 12 Feb.

Fuente: Kirsch, Johann Peter. "St. Benedict of Aniane." The Catholic Encyclopedia. Vol. 2. New York: Robert Appleton Company, 1907. 20 Feb. 2012 .
Traducido por Luis Alberto Alvarez Bianchi 
(fuente: ec.aciprensa.com)

otros santos 12 de febrero:

-
San Melecio de Antioquía
- Beato Rizerio de Muccia

jueves, 11 de febrero de 2016

11 de febrero: Santa Eloisa de Coulombs

Etimológicamente significa “ guerrera ilustre”. Viene de la lengua alemana.

Lo que es específico del cristiano es que él es signo de otro futuro, signo del Evangelio; también un peregrino que tiene sus raíces en un más allá, en el Dios vivo.

Nos encontramos hoy con una santa francesa. Pertenecía a una familia noble. Después de quedar viuda muy joven, se lo pasó francamente mal.

Pronto pensó que los bienes del marido pasarían a la abadía benedictina de Notre Dame de Coulombs, en la diócesis de Chartres.

Además del dinero, también le cedieron a la abadía dos iglesias parroquiales en 1033 y sus tierras anejas.

En su peregrinación por este mundo, volvió a casarse y enviudó en seguida.

A raíz de esta muerte, Eloisa determinó vivir como una religiosa en la misma abadía de Coulombs.

Le donó todos sus bienes, sin tener en cuenta nada de herencias para sus propios familiares.

Mandó que le construyeran una pequeña habitación junto a la iglesia.

Aquí se recluyó para siempre. Vivió como una verdadera santa hasta que murió en 1060.

Sus restos mortales fueron enterrados en la catedral de Chartres, en donde se conservan en la actualidad.

Cuando en la vida se toma a Dios en serio, le es fácil al ser humano el desprendimiento de todo aquello que le impide alcanzar la meta de la santidad y el consuelo que dan los favores del cielo a quienes saben ser adoradores del Dios vivo.

(fuente: www.churchforum.org)

otros santos 11 de febrero:

- San Pedro de Jesús Maldonado Lucero
- San Gregorio Papa

miércoles, 10 de febrero de 2016

10 de febrero: Santa Austreberta de Pavilly

Abadesa

Martirologio Romano: En la región de Rouen, en Neustria, hoy en Francia, santa Austreberta, virgen y abadesa, que rigió el monasterio de Pavilly, fundado piadosamente por el obispo san Audeno (704).

Santa Austreberta o Eustreberta fue hija de uno de los principales cortesanos del rey Dagoberto, el conde Palatino Badefrido y de Santa Framechidis. Nació cerca de Thérouanne, en Artois, y fue una niña seria y piadosa, con la mente fija en iglesias y convenios. Un día, mientras contemplaba su imagen reflejada en el agua, vio un velo sobre su cabeza; aquella extraña experiencia le produjo una impresión permanente. Al cumplir los doce años, su padre le anunció que ya tenía proyectado su matrimonio y la idea resultó tan desagradable para Austreberta, que huyó de la casa, acompañada por su hermano menor. Se refugió en un monasterio, donde el abad le dio asilo y le prometió imponerle el velo. Sin embargo, al saber quién era ella y pensando en lo preocupados que estarían sus padres por su ausencia, la persuadió para que regresara con él a su hogar. Omer explicó el asunto a sus padres, que terminaron por acceder a que la joven entrara al convento, después de vivir con ellos algún tiempo. Aquel fue un período de prueba para Austreberta que se sentía atormentada por los escrúpulos de no haber respondido al llamado de Dios. Tanto importunó a los suyos para que la dejasen partir, que por fin su padre la llevó al monasterio de Port (después Abbeville), en el Somme, donde tomó el hábito ella misma.

Muy pronto se ganó lodos los corazones con su piedad y humildad. Ella misma estaba feliz en aquella comunidad tan devota y observante. Se cuenta que un día cuando Austreberta horneaba el pan para la casa, ocurrió un suceso extraordinario. En el horno caliente ya se habían extinguido las llamas. Los panes estaban listos y sólo faltaba sacar las brasas. Austreberta metió la escoba, que se incendió de pronto y llenó el horno con fuego. Austreberta, temiendo que el pan se quemara, cerró primero la puerta de la cocina y después, inclinándose entre las llamas, que no le hicieron ningún daño, limpió el interior del horno con sus manos y sacó el pan. A la asombrada muchacha que había presenciado la escena le encargó que no dijera nada a nadie y después siguió con su larca tranquilamente, sin ninguna quemadura en sus carnes ni en sus ropas. Sólo a su confesor reveló Austreberta lo sucedido y, aunque éste quedó lleno de admiración, le advirtió: "Hija, no vuelvas a ser tan temeraria, no sea que la próxima vez tientes a Satanás y recibas algún daño."

En aquel tiempo vivía un hombre piadoso llamado Audeno que había fundado en Pavilly el monasterio en el que profesó su hija Aurea. Por consejo de San Filiberto, Audeno nombró superiora de su convento a Austreberta, quien ya desde hacía tiempo era abadesa de Port.

La santa se resistió a separarse de sus amadas hijas para ir a enfrentarse con muchas dificultades en otro monasterio, pero ante la insistencia de San Filiberto acabó por aceptar. En su nueva casa encontró una completa falta de disciplina y se impuso la tarea de urgir a sus monjas el estrícto cumplimiento de las reglas; pero las religiosas no se conformaron con aquella severidad y acudieron a protestar ante Audeno, y acusaron a la santa de varias ofensas graves. El fundador dio crédito a las calumnias y después de injuriar a la superiora, llegó al grado de amenazarla con su espada, pero Austreberta no se inmutó y ciñéndose el velo alrededor del cuello, inclinó la cabeza esperando el golpe mortal. Su valor hizo que Audeno recuperara la cordura y desde entonces la dejó que gobernara a sus monjas del modo que creyera conveniente.

(fuentes: ar.geocities.com/misa_tridentina01; catholic.net)

otros santos 10 de febrero:

- Beata Eusebia Palomino Yenes
- Beato Luis Stepinac (Aloizije Viktor)

martes, 9 de febrero de 2016

09 de febrero: San Sabino de Canosa

(+566)

Obispo italiano, campeón de virtud, hombre de doctrina y muy sabio al que el Papa Agapito confió una misión de gran importancia: encabezar a los obispos que en Constantinopla defendieron la fe auténtica ante la herejía monofisita, en tiempos del emperador Justiniano.

Sin conocerse mayores detalles de sus orígenes, se sabe que Sabino nació a finales del siglo V en Canosa de Puglia (Apulia, Italia), región distinta a la más conocida Canossa, en Emilia-Romagna.

Desde su juventud no aspiraba sino a las cosas de Dios y no deseaba en absoluto el dinero, excepto como medio para ayudar a los pobres, cosa que hacía con suma generosidad.

Sucedió a Memore como Obispo de Canosa de Puglia, en el 514. Para entonces el santo obispo llevaba buena amistad con la mayoría de los hombres prominentes de su tiempo, incluyendo al mismo San Benito de Nursia, al que solía visitar en Montecassino.

Fue enviado por el Papa Agapito como cabeza de una comisión de obispos a Constantinopla, en el año 535, cuya encomienda era combatir la herejía monofisita del patriarca Antimo, quien fue removido y sustituido en el patriarcado por San Menas, quien rápidamente convocó a Concilio en el 536, al cual también asistió Sabino.

En su camino de regreso visitó la tumba de San Nicolás en Myra, ocasión en que el también afamado obispo se le mostró a Sabino en una visión.

San Gregorio Magno refiere que en una de las visitas de Sabino a San Benito le comentó preocupado sobre el ingreso de Totila, rey de los ostrogodos, y sus tropas a Roma; sin embargo el santo monje le predijo que Roma no sería derrotada por Totila sino por otras vías.

También se cuenta que Totila en una de sus incursiones arribó a Canosa, y queriendo poner a prueba la fama del obispo -ya muy anciano y además ciego pero dotado de gran luz interior y del don de profecía-, persuadió al copero de Sabino para que lo dejara ofrecerle la copa del brindis. No bien el obispo asió la copa, exclamó el nombre del rey godo diciendo: "Viva esa mano", y desde entonces Totila y sus cortesanos lo consideraban como profeta.

En otra ocasión demostró su don de profecía cuando su arcediano Vindimus, que ansiaba obtener el obispado, deseando apresurar la muerte del anciano, entregó al copero una copa con veneno. El santo dijo al joven: "Bébelo tú; yo sé lo que contiene". Entonces, cuando el copero retrocedió sobresaltado, el santo tomó la copa y la apuró diciendo: "Beberé esto, pero el instigador de este crimen nunca será obispo". El veneno no lo dañó en absoluto y Vindimus jamás fue obispo.

Tras cerca de 52 años de episcopado murió Sabino, el 9 de febrero del 566.

La ciudad de Canosa de Puglia lo venera como su patrono y también Bari le tributa grande culto venerándolo como co-patrono junto al célebre San Nicolás. Le conmemoramos el 9 de febrero.

(fuente: notidiocesis.com)

otros santos 09 de febrero:

- Beato Leopoldo de Alpandeire
- San Miguel Febres Cordero

lunes, 8 de febrero de 2016

08 de febrero: Beata Esperanza de Jesús (María Josefa Alhama Valera)

María Josefa Alhama Valera, Madre Esperanza. Santomera, 1893 - Collevalenza, (Todi-Italia), 1983.


La infancia de Madre Esperanza 

María Josefa, tal y como fue bautizada, provenía de una humilde familia de jornaleros originarios de El Siscar. Nació en la Vereda del Molino un 30 de septiembre de 1893, y vivió en una pequeña casa levantada con barro que sería destruida en una de las catastróficas avenidas del río Segura.

Sus padres, José Antonio Alhama Palma y Mª del Carmen Valera Buitrago, no pudieron darle a la pequeña educación ni formación cultural, pues no tenían los medios para hacerlo. En una tierra pobre, el analfabetismo era la regla general del ambiente a finales del siglo XIX y principios del XX.

Siendo la mayor de nueve hermanos, Mª Josefa entró muy joven a servir en casa de un adinerado comerciante de Santomera, José Fernández, más conocido como Pepe Ireno. Durante esos años, Madre Esperanza aprendería las primeras letras gracias al interés de los hijos de Pepe. Carmen, Santiago y Maravillas Fernández Serna se preocuparon por enseñar a la futura monja a leer y escribir, y este acto desinteresado del que tanto aprendió siempre sería recordado y agradecido por Madre Esperanza.


El comienzo de su vida conventual

A la edad de 22 años Mª Josefa decide ingresar como religiosa de clausura en 'Las Hijas del Calvario' de Villena, siendo la más joven del convento. Las siete religiosas a las que acompañaba superaban los sesenta años.

Poco después, en 1921, por orden del Obispo de Cartagena, y debido a cuestiones de supervivencia, las Hijas del Calvario se fundiría con la Congregación Religiosa de las Misiones Claretianas, hoy llamadas Hijas de la Enseñanza de María Inmaculada. Sería en esos años cuando Madre Esperanza comenzó a cultivar su formación humana y espiritual.

Madre Esperanza fue enviada años más tarde al convento de Vélez Rubio, dedicándose a la enseñanza de niños. Al transcurrir un año de este nuevo destino fue trasladada, esta vez a Madrid, donde residió con los Padres Claretianos, congregación de la que también sería separada más tarde.

El motivo de estos continuos traslados era la incertidumbre de la Santa Iglesia ante Madre Esperanza como consecuencia de los hechos observados en su persona. Se decía que se habían notado en ella algunas 'cosas sobrenaturales', tratando de determinar si estos hechos provenían de Dios o sólo eran 'engaños o fantasías'. Ante esta tesitura se pone a la Madre Esperanza bajo observación del Santo Oficio, pero pronto se decide dar el voto de confianza a una persona que había demostrado su dedicación a Dios y su buena voluntad.


El legado espiritual de Madre Esperanza

En la Navidad de 1930 Madre Esperanza fundó la Congregación de Esclavas del Amor Misericordioso en Madrid. Al poco tiempo se expandieron por diversos puntos de la geografía española conventos de esta congregación que acogían a pobres y niños.

Con el estallido de la contienda civil española y los prolegómenos de la II Guerra Mundial, la santomerana viaja a Roma en 1936, entregándose al cuidado de los heridos afectados por los bombardeos y de las víctimas de la guerra.

Fue en estos momentos cuando se ocupó de proporcionar alimentos a aquellos que entonces nada tenían. Durante esos difíciles años no sólo estará dedicada a estos avatares, sino que también procede a nuevas fundaciones de conventos en territorio italiano.

La fundación de una nueva Congregación de los Hijos del Amor Misericordioso en la ciudad italiana de Collevalenza el 15 de agosto de 1951 fue un punto clave en la trayectoria biográfica de Madre Esperanza. Fue en esta ciudad, perteneciente a la diócesis de Todi, donde Madre Eperanza se establece definitivamente.

Desde allí la devoción del Amor Misericordioso conocerá un rápido desarrollo y expansión por Italia, al igual que años atrás lo había conseguido por distintas partes de España. Con objeto de difundir el concepto de la gran amabilidad de Dios y de su ilimitado Amor para con los hombres, realizó en Collevalenza (Italia) el Santuario del Amor Misericordioso, donde Madre Esperanza consumará su vida dedicada íntegramente a la ayuda a los más necesitados. Atendió a los peregrinos que se acercaban hasta el santuario, escuchándolos y dándoles consejo y consuelo. Se llega a decir de Madre Esperanza que 'su corazón vivía en el cielo pero sus pies estaban en la tierra'.

Su vida estuvo señalada por diversas enfermedades de las que solía sanar, muchas veces bajo el asombro de los médicos que la curaban. Sólo la enfermedad que la acechó en los últimos días de su vida acabó con la la labor de Madre Esperanza en la tierra, a la edad de 90 años. Falleció el 8 de febrero de 1983 en Collevalenza, un pueblecito del Municipio de Todi en Roma. Sus restos mortales descansan en la cripta del Santuario del Amor Misericordioso de Collevalenza.


El camino hacia la Beatificación

La fama de santidad y de milagros que esta religiosa tuvo en vida continuó después de su muerte, siendo iniciado en 1998 el largo proceso para su Beatificación y Canonización. Tras muchos años de trámites eclesiásticos necesarios para la consecución de esta designación, en abril del 2002 se aprobó que 'la Sierva de Dios Madre Esperanza de Jesús había participado en grado heróico las virtudes teologales y cardinales', por lo que la beatificación y canonización será próxima.

(fuente: www.regmurcia.com)

otros santos 08 de febrero:

- Santa Josefina Bakhita
- Santa Eugenia Smet
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