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jueves, 11 de febrero de 2016

11 de febrero: Santa Eloisa de Coulombs

Etimológicamente significa “ guerrera ilustre”. Viene de la lengua alemana.

Lo que es específico del cristiano es que él es signo de otro futuro, signo del Evangelio; también un peregrino que tiene sus raíces en un más allá, en el Dios vivo.

Nos encontramos hoy con una santa francesa. Pertenecía a una familia noble. Después de quedar viuda muy joven, se lo pasó francamente mal.

Pronto pensó que los bienes del marido pasarían a la abadía benedictina de Notre Dame de Coulombs, en la diócesis de Chartres.

Además del dinero, también le cedieron a la abadía dos iglesias parroquiales en 1033 y sus tierras anejas.

En su peregrinación por este mundo, volvió a casarse y enviudó en seguida.

A raíz de esta muerte, Eloisa determinó vivir como una religiosa en la misma abadía de Coulombs.

Le donó todos sus bienes, sin tener en cuenta nada de herencias para sus propios familiares.

Mandó que le construyeran una pequeña habitación junto a la iglesia.

Aquí se recluyó para siempre. Vivió como una verdadera santa hasta que murió en 1060.

Sus restos mortales fueron enterrados en la catedral de Chartres, en donde se conservan en la actualidad.

Cuando en la vida se toma a Dios en serio, le es fácil al ser humano el desprendimiento de todo aquello que le impide alcanzar la meta de la santidad y el consuelo que dan los favores del cielo a quienes saben ser adoradores del Dios vivo.

(fuente: www.churchforum.org)

otros santos 11 de febrero:

- San Pedro de Jesús Maldonado Lucero
- San Gregorio Papa

miércoles, 10 de febrero de 2016

10 de febrero: Santa Austreberta de Pavilly

Abadesa

Martirologio Romano: En la región de Rouen, en Neustria, hoy en Francia, santa Austreberta, virgen y abadesa, que rigió el monasterio de Pavilly, fundado piadosamente por el obispo san Audeno (704).

Santa Austreberta o Eustreberta fue hija de uno de los principales cortesanos del rey Dagoberto, el conde Palatino Badefrido y de Santa Framechidis. Nació cerca de Thérouanne, en Artois, y fue una niña seria y piadosa, con la mente fija en iglesias y convenios. Un día, mientras contemplaba su imagen reflejada en el agua, vio un velo sobre su cabeza; aquella extraña experiencia le produjo una impresión permanente. Al cumplir los doce años, su padre le anunció que ya tenía proyectado su matrimonio y la idea resultó tan desagradable para Austreberta, que huyó de la casa, acompañada por su hermano menor. Se refugió en un monasterio, donde el abad le dio asilo y le prometió imponerle el velo. Sin embargo, al saber quién era ella y pensando en lo preocupados que estarían sus padres por su ausencia, la persuadió para que regresara con él a su hogar. Omer explicó el asunto a sus padres, que terminaron por acceder a que la joven entrara al convento, después de vivir con ellos algún tiempo. Aquel fue un período de prueba para Austreberta que se sentía atormentada por los escrúpulos de no haber respondido al llamado de Dios. Tanto importunó a los suyos para que la dejasen partir, que por fin su padre la llevó al monasterio de Port (después Abbeville), en el Somme, donde tomó el hábito ella misma.

Muy pronto se ganó lodos los corazones con su piedad y humildad. Ella misma estaba feliz en aquella comunidad tan devota y observante. Se cuenta que un día cuando Austreberta horneaba el pan para la casa, ocurrió un suceso extraordinario. En el horno caliente ya se habían extinguido las llamas. Los panes estaban listos y sólo faltaba sacar las brasas. Austreberta metió la escoba, que se incendió de pronto y llenó el horno con fuego. Austreberta, temiendo que el pan se quemara, cerró primero la puerta de la cocina y después, inclinándose entre las llamas, que no le hicieron ningún daño, limpió el interior del horno con sus manos y sacó el pan. A la asombrada muchacha que había presenciado la escena le encargó que no dijera nada a nadie y después siguió con su larca tranquilamente, sin ninguna quemadura en sus carnes ni en sus ropas. Sólo a su confesor reveló Austreberta lo sucedido y, aunque éste quedó lleno de admiración, le advirtió: "Hija, no vuelvas a ser tan temeraria, no sea que la próxima vez tientes a Satanás y recibas algún daño."

En aquel tiempo vivía un hombre piadoso llamado Audeno que había fundado en Pavilly el monasterio en el que profesó su hija Aurea. Por consejo de San Filiberto, Audeno nombró superiora de su convento a Austreberta, quien ya desde hacía tiempo era abadesa de Port.

La santa se resistió a separarse de sus amadas hijas para ir a enfrentarse con muchas dificultades en otro monasterio, pero ante la insistencia de San Filiberto acabó por aceptar. En su nueva casa encontró una completa falta de disciplina y se impuso la tarea de urgir a sus monjas el estrícto cumplimiento de las reglas; pero las religiosas no se conformaron con aquella severidad y acudieron a protestar ante Audeno, y acusaron a la santa de varias ofensas graves. El fundador dio crédito a las calumnias y después de injuriar a la superiora, llegó al grado de amenazarla con su espada, pero Austreberta no se inmutó y ciñéndose el velo alrededor del cuello, inclinó la cabeza esperando el golpe mortal. Su valor hizo que Audeno recuperara la cordura y desde entonces la dejó que gobernara a sus monjas del modo que creyera conveniente.

(fuentes: ar.geocities.com/misa_tridentina01; catholic.net)

otros santos 10 de febrero:

- Beata Eusebia Palomino Yenes
- Beato Luis Stepinac (Aloizije Viktor)

martes, 9 de febrero de 2016

09 de febrero: San Sabino de Canosa

(+566)

Obispo italiano, campeón de virtud, hombre de doctrina y muy sabio al que el Papa Agapito confió una misión de gran importancia: encabezar a los obispos que en Constantinopla defendieron la fe auténtica ante la herejía monofisita, en tiempos del emperador Justiniano.

Sin conocerse mayores detalles de sus orígenes, se sabe que Sabino nació a finales del siglo V en Canosa de Puglia (Apulia, Italia), región distinta a la más conocida Canossa, en Emilia-Romagna.

Desde su juventud no aspiraba sino a las cosas de Dios y no deseaba en absoluto el dinero, excepto como medio para ayudar a los pobres, cosa que hacía con suma generosidad.

Sucedió a Memore como Obispo de Canosa de Puglia, en el 514. Para entonces el santo obispo llevaba buena amistad con la mayoría de los hombres prominentes de su tiempo, incluyendo al mismo San Benito de Nursia, al que solía visitar en Montecassino.

Fue enviado por el Papa Agapito como cabeza de una comisión de obispos a Constantinopla, en el año 535, cuya encomienda era combatir la herejía monofisita del patriarca Antimo, quien fue removido y sustituido en el patriarcado por San Menas, quien rápidamente convocó a Concilio en el 536, al cual también asistió Sabino.

En su camino de regreso visitó la tumba de San Nicolás en Myra, ocasión en que el también afamado obispo se le mostró a Sabino en una visión.

San Gregorio Magno refiere que en una de las visitas de Sabino a San Benito le comentó preocupado sobre el ingreso de Totila, rey de los ostrogodos, y sus tropas a Roma; sin embargo el santo monje le predijo que Roma no sería derrotada por Totila sino por otras vías.

También se cuenta que Totila en una de sus incursiones arribó a Canosa, y queriendo poner a prueba la fama del obispo -ya muy anciano y además ciego pero dotado de gran luz interior y del don de profecía-, persuadió al copero de Sabino para que lo dejara ofrecerle la copa del brindis. No bien el obispo asió la copa, exclamó el nombre del rey godo diciendo: "Viva esa mano", y desde entonces Totila y sus cortesanos lo consideraban como profeta.

En otra ocasión demostró su don de profecía cuando su arcediano Vindimus, que ansiaba obtener el obispado, deseando apresurar la muerte del anciano, entregó al copero una copa con veneno. El santo dijo al joven: "Bébelo tú; yo sé lo que contiene". Entonces, cuando el copero retrocedió sobresaltado, el santo tomó la copa y la apuró diciendo: "Beberé esto, pero el instigador de este crimen nunca será obispo". El veneno no lo dañó en absoluto y Vindimus jamás fue obispo.

Tras cerca de 52 años de episcopado murió Sabino, el 9 de febrero del 566.

La ciudad de Canosa de Puglia lo venera como su patrono y también Bari le tributa grande culto venerándolo como co-patrono junto al célebre San Nicolás. Le conmemoramos el 9 de febrero.

(fuente: notidiocesis.com)

otros santos 09 de febrero:

- Beato Leopoldo de Alpandeire
- San Miguel Febres Cordero

lunes, 8 de febrero de 2016

08 de febrero: Beata Esperanza de Jesús (María Josefa Alhama Valera)

María Josefa Alhama Valera, Madre Esperanza. Santomera, 1893 - Collevalenza, (Todi-Italia), 1983.


La infancia de Madre Esperanza 

María Josefa, tal y como fue bautizada, provenía de una humilde familia de jornaleros originarios de El Siscar. Nació en la Vereda del Molino un 30 de septiembre de 1893, y vivió en una pequeña casa levantada con barro que sería destruida en una de las catastróficas avenidas del río Segura.

Sus padres, José Antonio Alhama Palma y Mª del Carmen Valera Buitrago, no pudieron darle a la pequeña educación ni formación cultural, pues no tenían los medios para hacerlo. En una tierra pobre, el analfabetismo era la regla general del ambiente a finales del siglo XIX y principios del XX.

Siendo la mayor de nueve hermanos, Mª Josefa entró muy joven a servir en casa de un adinerado comerciante de Santomera, José Fernández, más conocido como Pepe Ireno. Durante esos años, Madre Esperanza aprendería las primeras letras gracias al interés de los hijos de Pepe. Carmen, Santiago y Maravillas Fernández Serna se preocuparon por enseñar a la futura monja a leer y escribir, y este acto desinteresado del que tanto aprendió siempre sería recordado y agradecido por Madre Esperanza.


El comienzo de su vida conventual

A la edad de 22 años Mª Josefa decide ingresar como religiosa de clausura en 'Las Hijas del Calvario' de Villena, siendo la más joven del convento. Las siete religiosas a las que acompañaba superaban los sesenta años.

Poco después, en 1921, por orden del Obispo de Cartagena, y debido a cuestiones de supervivencia, las Hijas del Calvario se fundiría con la Congregación Religiosa de las Misiones Claretianas, hoy llamadas Hijas de la Enseñanza de María Inmaculada. Sería en esos años cuando Madre Esperanza comenzó a cultivar su formación humana y espiritual.

Madre Esperanza fue enviada años más tarde al convento de Vélez Rubio, dedicándose a la enseñanza de niños. Al transcurrir un año de este nuevo destino fue trasladada, esta vez a Madrid, donde residió con los Padres Claretianos, congregación de la que también sería separada más tarde.

El motivo de estos continuos traslados era la incertidumbre de la Santa Iglesia ante Madre Esperanza como consecuencia de los hechos observados en su persona. Se decía que se habían notado en ella algunas 'cosas sobrenaturales', tratando de determinar si estos hechos provenían de Dios o sólo eran 'engaños o fantasías'. Ante esta tesitura se pone a la Madre Esperanza bajo observación del Santo Oficio, pero pronto se decide dar el voto de confianza a una persona que había demostrado su dedicación a Dios y su buena voluntad.


El legado espiritual de Madre Esperanza

En la Navidad de 1930 Madre Esperanza fundó la Congregación de Esclavas del Amor Misericordioso en Madrid. Al poco tiempo se expandieron por diversos puntos de la geografía española conventos de esta congregación que acogían a pobres y niños.

Con el estallido de la contienda civil española y los prolegómenos de la II Guerra Mundial, la santomerana viaja a Roma en 1936, entregándose al cuidado de los heridos afectados por los bombardeos y de las víctimas de la guerra.

Fue en estos momentos cuando se ocupó de proporcionar alimentos a aquellos que entonces nada tenían. Durante esos difíciles años no sólo estará dedicada a estos avatares, sino que también procede a nuevas fundaciones de conventos en territorio italiano.

La fundación de una nueva Congregación de los Hijos del Amor Misericordioso en la ciudad italiana de Collevalenza el 15 de agosto de 1951 fue un punto clave en la trayectoria biográfica de Madre Esperanza. Fue en esta ciudad, perteneciente a la diócesis de Todi, donde Madre Eperanza se establece definitivamente.

Desde allí la devoción del Amor Misericordioso conocerá un rápido desarrollo y expansión por Italia, al igual que años atrás lo había conseguido por distintas partes de España. Con objeto de difundir el concepto de la gran amabilidad de Dios y de su ilimitado Amor para con los hombres, realizó en Collevalenza (Italia) el Santuario del Amor Misericordioso, donde Madre Esperanza consumará su vida dedicada íntegramente a la ayuda a los más necesitados. Atendió a los peregrinos que se acercaban hasta el santuario, escuchándolos y dándoles consejo y consuelo. Se llega a decir de Madre Esperanza que 'su corazón vivía en el cielo pero sus pies estaban en la tierra'.

Su vida estuvo señalada por diversas enfermedades de las que solía sanar, muchas veces bajo el asombro de los médicos que la curaban. Sólo la enfermedad que la acechó en los últimos días de su vida acabó con la la labor de Madre Esperanza en la tierra, a la edad de 90 años. Falleció el 8 de febrero de 1983 en Collevalenza, un pueblecito del Municipio de Todi en Roma. Sus restos mortales descansan en la cripta del Santuario del Amor Misericordioso de Collevalenza.


El camino hacia la Beatificación

La fama de santidad y de milagros que esta religiosa tuvo en vida continuó después de su muerte, siendo iniciado en 1998 el largo proceso para su Beatificación y Canonización. Tras muchos años de trámites eclesiásticos necesarios para la consecución de esta designación, en abril del 2002 se aprobó que 'la Sierva de Dios Madre Esperanza de Jesús había participado en grado heróico las virtudes teologales y cardinales', por lo que la beatificación y canonización será próxima.

(fuente: www.regmurcia.com)

otros santos 08 de febrero:

- Santa Josefina Bakhita
- Santa Eugenia Smet

domingo, 7 de febrero de 2016

07 de Febrero: San Teodoro de Heraclea

Al mártir de hoy le honran los griegos con él título de megalo mártir, osease versión supermegagiga mártir, llamado Teodoro de Heraclea, de apodo "Stratalates" (general del ejército). Y es que sí, hoy hay santo militar.

Parece que fue general del emperador Licinio y gobernador de una parte de Bitinia, allá por el año 300. La verdad, no sé a qué se dedicaba exactamente y cual fue su - sin duda ejemplar - curriculum. La cosa es que el emperador le pidió - joder como se repiten estos emperadores - que adorara a los dioses paganos. Y el Teodorakis le dice, que vale, que le mande las estatuas de los dioses a su casa para perfumarlas. Y el Licinio - que debía ser más inocente que el mecanismo de un chupete, porque la verdad fiarse así como así de un protomártir cristiano en esto de la adoración de falsos dioses tiene miga - va y se las manda. Y como eran de oro, pues Teo las rompe y regala los trocitos a los pobres. Por supuesto, Licinio se cabrea y ordena los múltiples tormentos habituales en estos casos. En palabras de no sé qué escritor antiguo, he aquí la crónica detallada del martirio:

"Mandó desnudar al mártir, y que cuatro feroces verdugos, atado pies y manos con nervios de bueyes, le diessen por cuenta seiscientos açotes en las espaldas, y quinientos en el pecho y vientre. Mandóle luego herir con pelotas de plomo, y desgarrar con uñas de azero, abrasarle con hachas encendidas las llagas y raerle la sangre con texas despedaçadas. Executado todo esto, mandóle poner en una cárcel, con prisiones a sus pies, y que assí estuviesse cinco días, sin darle a comer cosa alguna. Passado este tiempo, mandó poner al santo en una cruz, clavándole en ella. Y los verdugos, teniéndole crucificado, le entraron por su cuerpo un assador de yerro, largo y delgado, cuya punta le salió a lo alto de las espaldas. Truxeron atrevidos rapazes y mandáronles que le tirassen barro y piedras a los ojos. Otros, con cuchillos le davan heridas en los lugares más delicados de su cuerpo. Creyó Licinio que quedava muerto, y assí le dexó colgado del madero, aunque por la visita de un ángel fue sano, y después, por mandado del mismo Licinio, degollado. Dízelo Augaro, familiar suyo, y refiérelo Simeón Metafraste"

El intríngulis está en que la verdad, la verdad, ser soldado no es realmente algo positivo para ganarse la santidad, por mucho martirio que haya de por medio. Y ser general aún menos (al menos claro que sea un general de esos de intendencia que más que dedicarse a la muerte del prójimo se dedica a hacer de oficinista de lujo). Y claro, pues me choca un pelín eso que hagan santo a un señor cuyo trabajo es esencialmente eso de matar al prójimo. Y más me choca cuando leo la siguiente retahíla de algún prominente comentarista cristiano, intentando conciliar lo de "no matarás" con lo de "soy general del ejército" : "Nos basta con saber que este soldado, con su testimonio demuestra que ninguna ocupación es una barrera a la santidad. Si llevamos a cabo nuestras tareas con cuidado y diligencia (sean cuales fueren) descubriremos que Dios está trabajando a nuestro lado. Después de todo, aunque nuestra profesión sea importante para nosotros, Dios se preocupa menos de lo que hacemos que de lo que somos."

En fin que felicidades a los Teodoros.

(fuente: www.vidasejemplares.org)

otros santos 07 de febrero:

- Beata Rosalía Rendu
- Beato Pío IX

sábado, 6 de febrero de 2016

06 de febrero: Beato Francisco Spinelli

presbítero y fundador
n.: 1853 - †: 1913 - país: Italia
canonización: B: Juan Pablo II 21 jun 1992

En Rivolta d'Adda, en el territorio de Cremona, en Italia, beato Francisco Spinelli, presbítero, el cual, a pesar de persistentes vejaciones y dificultades, soportadas siempre con paciencia, fundó y dirigió una congregación de Hermanas dedicadas a la adoración del Santísimo Sacramento.

Nació en Milán, Italia. Desde pequeño se interesó por los niños y organizó espectáculos públicos gratuitos de marionetas. Con el beneplácito de sus padres visitó a pobres y enfermos, a los cuales brindó apoyo moral y económico; esta generosidad fue una característica de su vida. Estudió en Pérgamo, y pronto decidió consagrar su vida a Dios, para lo cual ingresó en el seminario; se ordenó de sacerdote en 1875.

En su tierra natal se dedicó con celo y amor a la tarea educativa, y para ello se estableció en un local anexo al oratorio de don Palazzolo, su tío; así inició un apostolado en favor de los pobres. Simultáneamente, fue profesor del seminario, guía espiritual y consejero de varias comunidades femeninas de religiosas. En 1882 conoció a Catalina Comensoli, con quien fundaría la congregación de las Hermanas Adoratrices del Santísimo Sacramento (Hermanas Sacramentionas de Bérgamo, no debe confundirse con las Adoratrices de Santa María Micaela, más conocidas en el mundo hispano), para lo cual fijó este objetivo: alimentar en el Santísimo Sacramento la llama de la caridad para con el prójimo. Recomendaba a sus hijas espirituales: «Caminad en la caridad; que se encienda por fin el fuego de la caridad en vuestras almas; amad a vuestro Dios, y no pongáis nada a Su nivel o por encima de Él». En diciembre de ese año ingresaron las primeras aspirantes.

Inspirado en el amor a Jesús en la Eucaristía, supo vencer adversidades y la oposición de quienes no creían en la consecución de su ideal e intentaron boicotear su obra calumniándolo; él es un modelo de cómo los cristianos debemos hacernos fuertes con la oración para soportar las injurias. Dejó una estela de amor y servicio al prójimo, además de ejemplar devoción al Santísimo Sacramento. Entregó su alma al Creador en Rivolta, Italia. Fue beatificado por Juan Pablo II en 1992.

(fuente: www.eltestigofiel.org)

otros santos 06 de febrero:

- San Amando de Maastricht
- Beato Alfonso María Fusco

viernes, 5 de febrero de 2016

05 de febrero: Beata Isabella Canori Mora

(1774-1825)

Nació en Roma el 21 de noviembre de 1774. Hija de Tommaso y Teresa Primoli, en el seno de una familia de posición acomodada, profundamente cristiana y diligente en la educación de sus hijos.

Estudió con las Hermanas Agustinas de Cascia (1785-88), donde destacó por su inteligencia, una profunda vida interior y su espíritu de penitencia. De regreso a Roma, tuvo una vida tranquila hasta que en 1796 -cuando tenía 21 años- se casó con el joven abogado romano Cristóforo Mora.

Para ella, el matrimonio fue una decisión reflexionada, madura, pero después de algunos meses, la fragilidad psicológica de Cristóforo comprometió la serenidad de la familia.

Convirtió a una mujer de mal vivir en su amante y a medida que pasaba el tiempo, humilló y abusó de su esposa en distintas formas, no ejerció más la abogacía, y gastó tanto dinero en sus aventuras que terminó llevando a su esposa e hijas a la extrema pobreza y una creciente deuda.

A la violencia física y psicológica de su esposo, Isabella respondió siempre con absoluta fidelidad. Nunca puso excusas, conveniencias o intereses para justificar un abandono de su hogar, para ella sólo primaba el código de fidelidad de amor y rendición total.

Elizabeth trató a su marido con paciencia gentil, ofreciendo penitencias y oraciones por su conversión. Nunca pensó en separarse de él, a pesar de los consejos de familiares y amigos. En vez de esto, siempre amó, apoyó y perdonó a su esposo esperando su conversión.

En 1801 sufrió una misteriosa enfermedad que la puso al borde de la muerte. Se curó de forma inexplicable y tuvo su primera experiencia mística.

Esta es una vidente italiana de las tribulaciones de los últimos tiempos de la Iglesia, que fue favorecida con los dones de la visión y de la profecía.

El Señor le hizo alcanzar la madurez para recibir las visiones y las ilustraciones sobre el destino de la Iglesia. Recibió en forma clara los estigmas de la pasión de Cristo, y en sus visiones vio las tremendas batallas que tendrá que sostener la Iglesia en los últimos tiempos bajo el poder de las tinieblas.

Tuvo cuatro hijos, pero los dos primeros murieron a los días de nacer. Con el abandono de su esposo, fue forzada a vivir trabajando con sus propias manos para seguir al cuidado de sus hijas Marianna y Luciana. Dedicó mucho tiempo a la oración, los pobres y los enfermos.

Su hogar pronto se convirtió en un punto de referencia para mucha gente en busca de ayuda material y espiritual. Se dedicó especialmente a cuidar de las familias en necesidad. Para ella, la familia implicaba dar un espacio a cada persona, un lugar que dé frutos de vida, fe, solidaridad y responsabilidad.

La familia, para ella, era el templo en el que recibía al "al amado Señor, Jesús de Nazaret" y a todos los que se dirigían a ella. A través de la auto negación, Elizabeth ofrecía su vida por la paz y la santidad de la Iglesia, la conversión de su esposo y la salvación de los pecadores.

En 1807 Elizabeth se unió a la Orden terciaria Trinitaria.

Respondió con dedicación a la vocación al matrimonio y la consagración secular. Sus admirables virtudes humanas y cristianas así como la fama de su santidad se difundieron a través de Roma, Albano y Marino, donde ganó fama de santidad.

En 5 de febrero de 1825, mientras era asistida por sus dos hijas, Isabella falleció. Fue enterrada en Roma en la iglesia trinitaria de San Carlino alle Quattro Fontane. Poco después de su muerte, como ella misma predijo, su esposo se convirtió uniéndose a la Orden Terciaria Trinitaria y después se ordenó sacerdote de los franciscanos conventuales. Murió el 9 de setiembre de 1845 y fue enterrado en la iglesia de los franciscanos conventuales de Sezze.

Fue beatificada junto al joven mártir Zaire Isidore Bakanja, y a otra madre italiana santa, Gianna Beretta Molla, por el Papa Juan Pablo II el 24 de abril de 1994, en el Año Mundial de la Familia. Su fiesta se celebra cada 4 de febrero.


Algunas visiones de Isabella Canori

◙ En una visión del 25 de marzo de 1816 vio:

"A los miserables que cada día con mayor orgullo y desfachatez, de palabra y de obra, con incredulidad y apostasía, van pisoteando la santa religión y la divina ley. Se sirven de las palabras de la Sagrada Escritura y del Evangelio, corrompiendo su verdadero sentido para respaldar así sus perversas intenciones y sus torcidos principios".


◙ El 15 de octubre de 1818 tuvo otra visión terrible:
"De repente, dice, le fue mostrado el mundo. Lo veía todo en revolución, sin orden ni justicia. Los siete vicios capitales (soberbia, lujuria, ira, envidia, pereza, guía y avaricia) eran llevados en triunfo, y por todas partes se veía reinar la injusticia, el fraude, el libertinaje y toda clase de iniquidades. Vio también Sacerdotes despreciando la Santa Ley de Dios y cómo se cubría el Cielo de nubes negras; se levantaba un tremendo huracán y en el mayor desconcierto se mataban los hombres unos a otros. En castigo de los soberbios que con impía presunción intentaban demoler la Iglesia desde los cimientos, permitía Dios a los poderes de las tinieblas abandonar los abismos del infierno . . ."

◙ El triunfo de la Iglesia:

En 1821 oyó al Señor hablar del triunfo de la Iglesia, pues ésta saldría renovada de aquellas tormentas, encendida en el primitivo celo de la Gloria de Dios, y que sería recordada universalmente por los pueblos. Vendrá la reforma de la Iglesia . . . "y la restauración de todas las cosas no se verificará sin un profundo trastorno de todo el mundo, de todas las poblaciones".

(fuente: aciprensa.com)

otros santos 05 de febrero:

- San Jesús Méndez Montoya
- San Felipe de Jesús
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